Si jugamos a la versión de la NES nos vamos a encontrar con una autentica pesadilla injugable, con gráficos cutres y música pobre. Si, lo de los gráficos en un principio no va la cuenta, puesto que no es un aspecto que debería influir mucho en el juego, pero en este juego si que lo hace, y mucho, puesto que los gráficos son tan cutres que no hay muchos detalles que nos ayuden a saber si el lugar de la mazmorra donde nos encontramos ya pasamos en otra ocasión.
En cambio, si jugamos a la versión de la Master System, gráficamente superior a la NES, nos encontramos con un juego al que el tiempo no le ha hecho daño, con buena música y escenario muy detallados, lo suficientes como para ayudarnos a no perdernos y haciendo que disfrutemos más del juego, eso por no decir que gracias por probar la versión de la Master System no le voy a dar el 3 que tenía pensado darle a la versión de la NES.
Sobre la forma de juego, hay que decir que es muy original, lo suficiente como para que me diese pena poner a parir un juego que de sobra sabía que sus demás versiones eran infinitamente mejores que la NES. El caso es que podemos alternar entre varios personajes y usar sus habilidades para poder sobrevivir el mayor tiempo posible y, si tenemos suerte, encontrarnos con el dragón, que resulta ser el jefazo del juego. Ahora, si queremos sobrevivir a el, deberemos cuidar de nuestros personas y, sobre todo, recordar que llevamos a una sacerdotisa que puede curarlos cuando queramos.
Hay que saber bien que personaje usar para enfrentarse a un determinado monstruo, puesto que, por ejemplo, esa chica que parece un mono puede morir de un plumazo de manos de uno de esos bichos raros con alas que nos lanzan magia. También hay que tener en cuenta que el laberinto esta lleno de trampas que puede quitarnos bastante vida, y cuya única forma de esquivarlas más eficiente es con la ayuda de una de las magias de la sacerdotisa que desactiva dichas trampas.
También hay que destacar que el juego posee un menu donde podemos navegar de una forma bastante sencilla, y lo que facilita el poder ir alternando entre los personajes.
Pero lo mejor del juego es que, a pesar de que no encuentres la salida al laberinto, te lo podrás pasar genial con el matando a todo bicharraco que se cruce en nuestro camino, y resulta ser un juego bastante adictivo e interesante que en verdad, resulta ser una pena que se conozca por su deplorable adaptación para la NES.
Por lo demás, se trata de un juego bastante divertido que merece la pena probarlo en cualquier consola que no sea la NES, que al parecer, no nació para albergar juegos de Dungeon & Dragons.
Jack el Destripador
7
Si jugamos a la versión de la NES nos vamos a encontrar con una autentica pesadilla injugable, con gráficos cutres y música pobre. Si, lo de los gráficos en un principio no va la cuenta, puesto que no es un aspecto que debería influir mucho en el juego, pero en este juego si que lo hace, y mucho, puesto que los gráficos son tan cutres que no hay muchos detalles que nos ayuden a saber si el lugar de la mazmorra donde nos encontramos ya pasamos en otra ocasión.
En cambio, si jugamos a la versión de la Master System, gráficamente superior a la NES, nos encontramos con un juego al que el tiempo no le ha hecho daño, con buena música y escenario muy detallados, lo suficientes como para ayudarnos a no perdernos y haciendo que disfrutemos más del juego, eso por no decir que gracias por probar la versión de la Master System no le voy a dar el 3 que tenía pensado darle a la versión de la NES.
Sobre la forma de juego, hay que decir que es muy original, lo suficiente como para que me diese pena poner a parir un juego que de sobra sabía que sus demás versiones eran infinitamente mejores que la NES. El caso es que podemos alternar entre varios personajes y usar sus habilidades para poder sobrevivir el mayor tiempo posible y, si tenemos suerte, encontrarnos con el dragón, que resulta ser el jefazo del juego. Ahora, si queremos sobrevivir a el, deberemos cuidar de nuestros personas y, sobre todo, recordar que llevamos a una sacerdotisa que puede curarlos cuando queramos.
Hay que saber bien que personaje usar para enfrentarse a un determinado monstruo, puesto que, por ejemplo, esa chica que parece un mono puede morir de un plumazo de manos de uno de esos bichos raros con alas que nos lanzan magia. También hay que tener en cuenta que el laberinto esta lleno de trampas que puede quitarnos bastante vida, y cuya única forma de esquivarlas más eficiente es con la ayuda de una de las magias de la sacerdotisa que desactiva dichas trampas.
También hay que destacar que el juego posee un menu donde podemos navegar de una forma bastante sencilla, y lo que facilita el poder ir alternando entre los personajes.
Pero lo mejor del juego es que, a pesar de que no encuentres la salida al laberinto, te lo podrás pasar genial con el matando a todo bicharraco que se cruce en nuestro camino, y resulta ser un juego bastante adictivo e interesante que en verdad, resulta ser una pena que se conozca por su deplorable adaptación para la NES.
Por lo demás, se trata de un juego bastante divertido que merece la pena probarlo en cualquier consola que no sea la NES, que al parecer, no nació para albergar juegos de Dungeon & Dragons.
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