Sega no permitía que los desarrolladores de las versiones hogareñas se acreditaran en el juego. Para contrarrestar esto, el programador de Amiga, Richard Aplin, puso todos los créditos de desarrollo, así como también otra información diversa, al final de la secuencia de arranque del disco, justo después de burlarse de los crackers que buscaban piratear el juego.
Jack el Destripador
Sega no permitía que los desarrolladores de las versiones hogareñas se acreditaran en el juego. Para contrarrestar esto, el programador de Amiga, Richard Aplin, puso todos los créditos de desarrollo, así como también otra información diversa, al final de la secuencia de arranque del disco, justo después de burlarse de los crackers que buscaban piratear el juego.
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