No sabe si está vivo, si es un hombre o una bestia. Este cuestionamiento se lo hace un estudiante de medicina a su profesor de química, quien lo ha utilizado para extraños experimentos. Las investigaciones han llevado al profesor a buscar un gas que en el antiguo Egipto se apoderaba de la voluntad de las personas y los volvía obedientes zombis.
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- El director James P. Hogan no pudo ver la película terminada, ya que falleció de un repentino ataque al corazón dos semanas antes del estreno. Tenía 53 años.
- Robert Armstrong pasa en un momento dado ante un tenderete de emisión de bonos de guerra. Realmente, Hollywood se volcó en esta campaña, fuera explícitamente (el clásico ¨Buy War Bonds!¨) o por ¨product placement¨, como es el caso.
- Evelyn Ankers no cantaba bien, y doblaron sus escenas en concierto con actuaciones de la actriz Lillian Cornell... Cosa que se deja notar, pues oímos claramente ese típico y entrañable sonido del vinilo en contacto con la aguja cuando nuestra protagonista ¨canta en vivo y en directo¨.

Pedro Otero Serrano
Film de la etapa de decadencia de los horrores de la Universal, que se pergeñó como complemento para estrenar en doble sesión con “El Hijo De Drácula” (1943). Aquí tenemos a un Mad Doctor que experimenta con un gas, ya utilizado por los mayas en tiempos remotos, que transforma en dóciles zombies a quienes lo inhalan, convirtiéndose un alumno y ayudante del profesor en el sujeto del experimento.
El dicho doctor, ejerce además como viejo... (seguir leyendo)