Una casa solitaria en mitad de ninguna parte. Una pareja de enamorados que pasan por su peor momento emocional. Tres acosadores de esperpénticas caretas que se dedican a hacerles la vida imposible. Con estos ingredientes (un único escenario, escueto número de personajes y anónimos maleantes a los que no se les ve el rostro en ningún momento), el debutante Bryan Bertino crea una de las más interesantes propuestas de terror de lo que se ha estrenado en cines en este 2008.
El uso de caretas que oculten identidades y malformaciones es un recurso explotado hasta la saciedad en el género de terror. Hemos visto de todo, desde máscaras de hockey hasta inquietantes disfraces que emulan a ‘El grito’ de Munch. Por ello resulta cuanto menos digno de mención la capacidad que tienen ‘Los Extraños’ de conseguir asustar con su sola presencia, en especial las pétreas máscaras de muñeca que llevan las acosadoras femeninas (en cuanto al hombre, quizás tengamos demasiado cerca en el tiempo las espectrales imágenes de ‘El orfanato’ como para sorprendernos). En esta ocasión esas caretas no sirven para ocultar la identidad del criminal para que el espectador especule sobre los rostros que se ocultan tras ellas. En ‘Los Extraños’ eso no tiene la menor importancia, tal y como queda demostrado en el demoledor tramo final del film. Es simplemente un medio cualquiera para acongojar a la pareja de enamorados (y con ellos al espectador), solo un elemento más de cuantos usan los malvados para aterrar sin ningún motivo ni justificación a los protagonistas. La impávida cara de la deshumanización, el terror hacia unos ojos vacíos.
La labor de acoso impresiona desde el primer momento, logrando los actores principales transmitir su inicial sensación de sorpresa transformada poco a poco en miedo, histeria y final resignación. Todo el film se basa en los sustos que se van llevando los protagonistas por parte de los criminales, lo que puede llegar a cansar por reiteración en algún momento. Es normal que la trama no avance hacia ningún lado, ya que la fuerza del film se basa precisamente en el estímulo opresivo de un guión cerrado (tal y como se encarga el director de poner sobre aviso desde el prólogo-final), pero aún así llega un momento en que la sensación de que la cosa ya no da más de sí revolotea ante el aficionado. Además casi todos los sobresaltos se basan en rápidas apariciones de los villanos acompañadas de fuertes efectos de sonido, a excepción de la brillante primera aparición de ese émulo de Cara Botón en un sobrecogedor plano abierto.
A los amantes de la sangre y la violencia física menos soterrada seguramente ‘Los Extraños’ les resultará una película floja. Y es que si de algo puede sacar pecho Bryan Bertino es de haber hecho un slasher sin apenas sangre, cargado de violencia psicológica y aterradoramente plausible. El sinsentido del cruel juego del ratón y el gato al que se ven sometidos los protagonistas sobrecoge por su efectiva contención, resuelta en un final poco espectacular pero inmensamente coherente que queda subrayado por la frase promocional del film: ‘porque estabais en casa’.
Lo que le resta puntos a ‘Los Extraños’ es la acumulación de tópicos que se reparten a lo largo de su guión: móviles que se quedan sin batería, protagonista que se va del lugar de los hechos dejando a su chica sola en una casa solitaria, protagonista que vuelve al lugar de los hechos para rescatar a su chica sin ninguna ayuda, criminales que parecen moverse con la rapidez de velocistas, radios que no funcionan, secundarios estúpidos y prescindibles, etc. Demasiados tópicos para que tengamos la sensación de estar viendo algo novedoso.
Tanto Scott Speedman como Liv Tyler están correctos en sus respectivos papeles (aunque debido al susurrante doblaje al castellano de esta última en ocasiones parezca que estemos ante la elfa Arwen en vez de ante una mujer acosada…), y el director-guionista Bryan Bertino se postula como un nombre interesante al que seguir la pista en sucesivas creaciones. Desde luego ‘Los Extraños’, sin ser una película redonda, sí que cuenta con suficientes puntos a su favor como para alabar el debut de su director.
jason_kruger
10
Una casa solitaria en mitad de ninguna parte. Una pareja de enamorados que pasan por su peor momento emocional. Tres acosadores de esperpénticas caretas que se dedican a hacerles la vida imposible. Con estos ingredientes (un único escenario, escueto número de personajes y anónimos maleantes a los que no se les ve el rostro en ningún momento), el debutante Bryan Bertino crea una de las más interesantes propuestas de terror de lo que se ha estrenado en cines en este 2008.
El uso de caretas que oculten identidades y malformaciones es un recurso explotado hasta la saciedad en el género de terror. Hemos visto de todo, desde máscaras de hockey hasta inquietantes disfraces que emulan a ‘El grito’ de Munch. Por ello resulta cuanto menos digno de mención la capacidad que tienen ‘Los Extraños’ de conseguir asustar con su sola presencia, en especial las pétreas máscaras de muñeca que llevan las acosadoras femeninas (en cuanto al hombre, quizás tengamos demasiado cerca en el tiempo las espectrales imágenes de ‘El orfanato’ como para sorprendernos). En esta ocasión esas caretas no sirven para ocultar la identidad del criminal para que el espectador especule sobre los rostros que se ocultan tras ellas. En ‘Los Extraños’ eso no tiene la menor importancia, tal y como queda demostrado en el demoledor tramo final del film. Es simplemente un medio cualquiera para acongojar a la pareja de enamorados (y con ellos al espectador), solo un elemento más de cuantos usan los malvados para aterrar sin ningún motivo ni justificación a los protagonistas. La impávida cara de la deshumanización, el terror hacia unos ojos vacíos.
La labor de acoso impresiona desde el primer momento, logrando los actores principales transmitir su inicial sensación de sorpresa transformada poco a poco en miedo, histeria y final resignación. Todo el film se basa en los sustos que se van llevando los protagonistas por parte de los criminales, lo que puede llegar a cansar por reiteración en algún momento. Es normal que la trama no avance hacia ningún lado, ya que la fuerza del film se basa precisamente en el estímulo opresivo de un guión cerrado (tal y como se encarga el director de poner sobre aviso desde el prólogo-final), pero aún así llega un momento en que la sensación de que la cosa ya no da más de sí revolotea ante el aficionado. Además casi todos los sobresaltos se basan en rápidas apariciones de los villanos acompañadas de fuertes efectos de sonido, a excepción de la brillante primera aparición de ese émulo de Cara Botón en un sobrecogedor plano abierto.
A los amantes de la sangre y la violencia física menos soterrada seguramente ‘Los Extraños’ les resultará una película floja. Y es que si de algo puede sacar pecho Bryan Bertino es de haber hecho un slasher sin apenas sangre, cargado de violencia psicológica y aterradoramente plausible. El sinsentido del cruel juego del ratón y el gato al que se ven sometidos los protagonistas sobrecoge por su efectiva contención, resuelta en un final poco espectacular pero inmensamente coherente que queda subrayado por la frase promocional del film: ‘porque estabais en casa’.
Lo que le resta puntos a ‘Los Extraños’ es la acumulación de tópicos que se reparten a lo largo de su guión: móviles que se quedan sin batería, protagonista que se va del lugar de los hechos dejando a su chica sola en una casa solitaria, protagonista que vuelve al lugar de los hechos para rescatar a su chica sin ninguna ayuda, criminales que parecen moverse con la rapidez de velocistas, radios que no funcionan, secundarios estúpidos y prescindibles, etc. Demasiados tópicos para que tengamos la sensación de estar viendo algo novedoso.
Tanto Scott Speedman como Liv Tyler están correctos en sus respectivos papeles (aunque debido al susurrante doblaje al castellano de esta última en ocasiones parezca que estemos ante la elfa Arwen en vez de ante una mujer acosada…), y el director-guionista Bryan Bertino se postula como un nombre interesante al que seguir la pista en sucesivas creaciones. Desde luego ‘Los Extraños’, sin ser una película redonda, sí que cuenta con suficientes puntos a su favor como para alabar el debut de su director.
Me gusta (3) Reportar