Este Drácula tiene su valor e importancia por sentar las bases del icónico vampiro y su influencia perdura hasta nuestros días pero tal vez sea el título más flojo que produjo la Universal sobre monstruos clásicos.
No ha envejecido bien y eso se debe a que parece estar filmada como una película muda. No hay más que fijarse en las interpretaciones de los actores y el ritmo excesivamente lento de la historia. Su director no sabe aprovechar las ventajas del cine sonoro. El sonido complementa a la imagen, ya no hace falta enfocar tanto a los actores para fijarse en sus emociones. El cine sonoro confiere mayor dinamismo y la experiencia resulta más completa y entretenida para el espectador.
Argumentalmente se producen algunos cambios con respecto al libro. La trama está contada desde la perspectiva del personaje de Milos Renfield que fue el primero que visitó al conde antes que Jonathan Harker y se volvió loco.
Destacaría la ambientación, el tétrico castillo o la abadía londinense, y por supuesto el trabajo de Bela Lugosi que se mueve como pez en el agua interpretando a Drácula. Físicamente da el pego, desde luego, con esas miradas de perturbado que pone el tío.
billy_lum
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Este Drácula tiene su valor e importancia por sentar las bases del icónico vampiro y su influencia perdura hasta nuestros días pero tal vez sea el título más flojo que produjo la Universal sobre monstruos clásicos.
No ha envejecido bien y eso se debe a que parece estar filmada como una película muda. No hay más que fijarse en las interpretaciones de los actores y el ritmo excesivamente lento de la historia. Su director no sabe aprovechar las ventajas del cine sonoro. El sonido complementa a la imagen, ya no hace falta enfocar tanto a los actores para fijarse en sus emociones. El cine sonoro confiere mayor dinamismo y la experiencia resulta más completa y entretenida para el espectador.
Argumentalmente se producen algunos cambios con respecto al libro. La trama está contada desde la perspectiva del personaje de Milos Renfield que fue el primero que visitó al conde antes que Jonathan Harker y se volvió loco.
Destacaría la ambientación, el tétrico castillo o la abadía londinense, y por supuesto el trabajo de Bela Lugosi que se mueve como pez en el agua interpretando a Drácula. Físicamente da el pego, desde luego, con esas miradas de perturbado que pone el tío.
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