
“
Mami nunca te Haría Daño” (
Mommy Would never Hurt you, 2019) es un thriller psicológico que gira en torno a una familia aparentemente frágil pero profundamente perturbada.
Riley regresa a casa tras años distanciada de su madre Monica y su hermana pequeña Beth, una joven que vive aislada por una supuesta enfermedad grave. Lo que comienza como un intento de reconciliación pronto se convierte en una pesadilla cuando Riley empieza a sospechar que su hermana no está enferma… sino siendo envenenada por su propia madre.
Final explicado de “Mami nunca te haría daño”: la verdad sobre la enfermedad de Beth
En la recta final de la película se confirma la sospecha central: Beth no sufre una enfermedad incurable. Su estado es provocado por su madre Monica, que la envenena lentamente con talio para mantenerla débil, dependiente y completamente aislada del mundo exterior.
Monica sufre un grave trastorno psicológico que la lleva a creer que solo puede mantener a sus hijas a su lado si están enfermas y necesitadas de ella. La muerte del padre años atrás, de la que se siente responsable, la empuja a un control obsesivo sobre su familia. En su mente, envenenar a Beth es una forma de “protegerla” y evitar que crezca y la abandone.
Cuando Riley envía muestras de pelo y uñas de su hermana a su prometido Aiden, enfermero, él confirma que hay talio en su organismo. Eso demuestra que Monica lleva años intoxicando a Beth para mantenerla débil. A partir de ese momento, Riley se convierte también en objetivo: Monica empieza a envenenarla a ella para que no pueda escapar ni denunciarla.
El plan de Monica y sus crímenes
El desenlace muestra hasta dónde está dispuesta a llegar Monica para mantener su mundo intacto. Primero mata al repartidor que podría revelar cosas sobre la familia, y después asesina a Aiden cuando este aparece en la casa buscando a Riley. Su objetivo es claro: eliminar cualquier amenaza externa que pueda separar a sus hijas de ella.
Monica intenta convencer a Riley de que la familia debe permanecer unida, incluso si eso implica enfermarlas o mantenerlas encerradas. Su visión es completamente distorsionada: cree que el mundo exterior es peligroso y que solo bajo su control sus hijas estarán “seguras”. En realidad, está dispuesta a matarlas antes de perderlas.
La huida de las hermanas
El momento decisivo llega cuando Riley logra convencer a Beth de que no está enferma y de que su madre las está envenenando. Beth, que siempre ha vivido bajo el control psicológico de Monica, finalmente sale de la casa y descubre que puede caminar y moverse con normalidad. Es la prueba definitiva de que su enfermedad era una mentira.
Las dos hermanas intentan huir en coche mientras Monica las persigue. La escena es caótica: Beth apenas ha conducido nunca y termina teniendo un accidente. Aun así, ambas consiguen sobrevivir y escapar del control de su madre. La policía interviene y Monica es finalmente detenida.
Qué ocurre con Monica y las hermanas
Tras los acontecimientos, Monica acaba en prisión por envenenamiento y asesinato. Sin embargo, la película muestra un cierre agridulce: Riley y Beth, ya libres, reconstruyen su vida juntas. Viajan, empiezan de nuevo y por fin pueden vivir sin miedo ni control.
Aun así, visitan a su madre en la cárcel. No porque la perdonen por completo, sino porque siguen siendo sus hijas. El film deja claro que el vínculo familiar, incluso cuando está roto o es tóxico, no desaparece fácilmente.
El final sugiere que ambas intentan sanar sin negar su pasado: han escapado del control de Monica, pero la experiencia las marcará para siempre. Lo importante es que, por primera vez, pueden elegir su propio futuro lejos de la manipulación y el miedo.
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