Esta no es mi hija es uno de esos thrillers televisivos que parten de una premisa potente —el regreso de una hija desaparecida que quizá no lo sea— y la estiran hasta donde pueden sin demasiados riesgos. El arranque funciona bien: la tensión está clara, las dudas son evidentes y el espectador entra rápido en el juego de sospechas.
El problema llega cuando la película pide al espectador que acepte demasiadas cosas sin cuestionarlas. La ausencia de una prueba de ADN, el hecho de que los padres no detecten antes que algo no encaja y ciertas decisiones poco creíbles pesan bastante durante el metraje. Aun así, el misterio se sostiene lo suficiente como para querer llegar al final.
Lo mejor
- La idea central: el miedo a aceptar que el milagro puede ser una mentira.
- El tramo final, que sube el ritmo y ofrece un clímax más oscuro de lo esperado.
- El giro emocional con Natalie, que añade una lectura menos obvia sobre la maternidad y la familia.
Lo peor
- Demasiadas licencias de guion difíciles de justificar.
- Interpretaciones irregulares, muy propias del cine televisivo.
- Un desarrollo algo lento hasta llegar a su último acto.
Entonces… ¿merece la pena?
Si te gustan los thrillers de sobremesa tipo Lifetime, con secuestros, identidades falsas y giros morales de última hora, sí, es una opción aceptable para un visionado sin muchas expectativas.
Si buscas realismo, tensión sostenida o actuaciones destacadas, probablemente se te quede corta.
Valoración orientativa: 5,5 / 10
Correcta para pasar el rato, olvidable al poco de terminar, pero con una premisa lo bastante interesante como para no abandonarla a medias.
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