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Encontrando el amor en Navidad” (The 12 Pups of Christmas, 2019) es uno de esos títulos que, por su sinopsis y su portada llena de cachorritos, promete una comedia romántica amable y navideña. Sin embargo, la experiencia real del espectador suele ir por derroteros muy distintos: una protagonista difícil de empatizar, un guion errático y un tono sorprendentemente negativo para una película que se estrena en pleno espíritu festivo.
La historia sigue a Erin, una terapeuta canina que se traslada a Silicon Valley tras romper con su pareja. Allí recibe una misión tan peculiar como poco navideña: colocar a doce cachorros antes de Nochebuena mientras intenta salvar una empresa tecnológica en crisis. Lo que podría haber sido una feel-good movie se convierte, según la mayoría de críticas, en una cinta desordenada, confusa y con un humor involuntario que no siempre juega a su favor.
Una protagonista difícil y un tono sorprendentemente ácido
Lo que más repite la audiencia es que resulta complicado conectar con Erin. Su carácter borde, sarcástico y abiertamente hostil hace que sea difícil verla como el corazón emocional de una historia navideña.
Lo curioso es que la película parece no ser consciente de esa falta de empatía: la presenta como una mujer brillante y resolutiva, cuando la mayoría de escenas la muestran criticando, menospreciando o actuando de forma contradictoria.
Sus relaciones con el resto del reparto —desde compañeros de trabajo hasta su ex y su nueva jefa— no terminan de funcionar, y las escenas que deberían suavizar su carácter acaban siendo igual de incómodas.
¿Y los cachorros?
Para muchos espectadores, la mayor decepción.
El título da a entender que el gran reclamo de la película serán los doce perritos, pero apenas aparecen: unas pocas escenas breves y poco más. La trama principal se vuelca en la empresa tecnológica, sus inversores, los problemas del CEO y discusiones que nada tienen que ver con un cuento de Navidad.
Ese desequilibrio entre lo que promete y lo que ofrece dejó a buena parte del público con la sensación de estar viendo otra cosa, algo así como un drama laboral al que le han pegado cuatro guirnaldas para justificar la ambientación.
Un libreto caótico y situaciones imposibles
Las reseñas son especialmente duras con el guion:
saltos de continuidad, escenas que no llevan a ninguna parte, decisiones imposibles y líneas de diálogo que parecen improvisadas.
Algunas de las preguntas que señalan los espectadores resumen bien la desconexión:
- ¿Cómo una terapeuta de perros acaba dirigiendo una empresa tecnológica?
- ¿Por qué la protagonista exige reconocimiento… para luego decir que no tiene ningún papel relevante?
- ¿Por qué hay gente montando en moto acuática en Nueva York en diciembre?
- ¿Y por qué los cachorros desaparecen y reaparecen sin explicación?
La película oscila constantemente entre momentos de sentimentalismo, discusiones incómodas y escenas que parecen sacadas de una comedia absurda, pero sin intención.
Lo mejor: La idea inicial prometía, los cachorros tienen su encanto y algunas situaciones caóticas pueden resultar divertidas si se ve con humor.
Lo peor: Protagonista muy difícil de querer, tono demasiado negativo, guion lleno de lagunas, química inexistente entre los protagonistas y una ausencia total de espíritu navideño.
Conclusión
¿Merece la pena verla? Solo si te atraen las películas navideñas “tan malas que son buenas”, de esas que se disfrutan por puro desconcierto y por lo imprevisible de sus decisiones. Hay espectadores que la ven como una joya involuntaria del cine camp… pero la mayoría coinciden en que es una de las propuestas más flojas del género.
Si buscas una historia entrañable, personajes cálidos, romance y perritos repartiendo alegría… probablemente te decepcione.
Si lo que quieres es reírte con una película caótica, exagerada y completamente fuera de tono, entonces quizás encuentres su encanto accidental.
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