La Bestia en Mí (The Beast in Me, 2025), dirigida por Tyne Rafaeli y Antonio Campos, es una de esas series que empiezan como un drama íntimo, casi cotidiano, y acaban convertidas en un pozo de secretos, culpas enterradas y violencia silenciosa.
Su protagonista, la escritora Agatha Wiggs, vive desde hace años atrapada en un duelo que no digiere, rodeada de sospechas y de un vecino millonario que parece demasiado perfecto para ser real. Todo estalla en un final incómodo y eléctrico, muy acorde con la serie.
¿Qué pasó realmente con el hijo de Aggie?
Durante toda la serie, Agatha (o Aggie, como todos la llaman) vive obsesionada con la muerte de su hijo Cooper. Ella siempre ha culpado a Teddy Fenig, que iba borracho cuando chocó contra su coche. Pero en el final se revela la parte que ella misma llevaba años negando.
Aggie iba discutiendo por teléfono, distraída, y se giró con brusquedad para regañar a Cooper justo antes del impacto. No lo provocó, pero tampoco estaba atenta, y ese detalle la ha carcomido viva desde entonces. La culpa la ha convertido en una versión retorcida de sí misma.
Ese trauma destruyó su relación con Shelley, su pareja. Mientras Shelley intentó reconstruirse, Aggie se hundió más en esa mezcla de culpa, bloqueo creativo y rencor.
La desaparición de Teddy: ¿suicidio o asesinato?
Teddy desaparece de un día para otro. Todo apunta a un suicidio: sus cosas en la playa, una nota, ningún cuerpo. Pero Aggie no se lo cree, sobre todo después de haber visto la reacción violenta de su nuevo vecino, Nile Jarvis.
Aquí la serie siembra una sospecha que recuerda a otros casos turbios del pueblo: la exmujer de Nile, Madison, también “desapareció” dejando una nota demasiado conveniente.
El FBI, en voz de Brian Abbott, también huele algo raro. Él ya investigó la muerte de Madison y nunca tragó con la versión oficial.
¿Por qué Nile Jarvis mata al agente Abbott?
Cuando Aggie acepta escribir la biografía de Nile, en realidad está intentando colarse en su vida para exponerlo. Abbott, desde las sombras, entra en la casa del magnate buscando cualquier prueba.
Y la encuentra: Teddy no está muerto. Nile lo tiene encerrado y monitorizado en directo desde una cámara oculta. Abbott se da de bruces con la evidencia… y con Nile.
El magnate, frío como un iceberg, acaba matándolo. No hay rabia ni arrebato: lo hace como quien aplasta una mosca que molesta. Luego se encarga de ocultar el crimen de la forma más limpia posible.
Aggie tardará en enterarse de que Abbott ya no está para ayudarla.
¿Quién mató realmente a Madison?
El rompecabezas se aclara en los flashbacks del final. Madison llevaba tiempo intentando escapar de Nile. Él controlaba su vida, su dinero y su salud mental. Cuando ella empezó a colaborar con Abbott filtrándole información sobre negocios turbios, firmó su sentencia.
La famosa “nota de suicidio” no era reciente, sino sacada del diario de aves que Madison escribía años antes, cuando sí intentó quitarse la vida. Nile la manipuló para encajar esa pieza como prueba clave.
La noche en que Madison quiso huir, Nile la alcanzó. Y la mató. Su tío Rick y su padre Martin se encargaron de ocultar el cadáver y limpiar la escena, como siempre habían hecho con el “niño problemático” de la familia.
¿Cómo consigue Aggie desmontar a Nile?
El plan de Aggie es casi suicida: acercarse a Nina, la actual esposa de Nile. Ella nunca quiso ver la verdad, pero siempre la sospechó. Nile la eligió precisamente porque era manejable, obediente, alguien que no cuestionaría nada mientras viviera rodeada de lujos.
Aggie se sincera con ella, incluso confiesa su parte de responsabilidad en el accidente de su hijo. Esa vulnerabilidad hace que Nina baje la guardia y, por primera vez, escuche.
Esa misma noche, Nina encara a Nile. Él lo confiesa todo sin darse cuenta de que ella está grabando la conversación. Admite la muerte de Madison y la de Teddy. Admite que manipuló a todas las mujeres de su vida. La verdadera bestia estaba ahí, sin máscara.
Nina entrega la grabación al FBI. Nile acaba detenido y condenado a tres cadenas perpetuas. Aggie queda libre de toda sospecha.
¿Quién mata a Nile Jarvis y por qué?
Aquí llega el giro final: no es Aggie, no es Nina, no es el FBI.
Es Rick, el tío de Nile.
Rick siempre supo que su sobrino era un monstruo, pero lo protegió durante años para no romperle el corazón a su hermano Martin. Cuando Nile destruye a Madison y provoca el derrumbe emocional de Martin, Rick estalla.
Primero desconecta a su hermano para evitarle la vergüenza pública. Luego manda matar a Nile en prisión. Lo hace por “honor familiar”, o eso se dice a sí mismo. En realidad es pura venganza.
Es su forma retorcida de romper el ciclo de violencia que él mismo ayudó a sostener durante décadas.
¿Qué significa el final para Aggie?
Aggie publica finalmente su libro: The Beast in Me, una metáfora de esa parte oscura que todos alimentamos. Nile encarna el extremo más brutal, pero la serie remarca que nadie está libre de sus propias sombras.
Ella aprende, a duras penas, que vivir desde la culpa solo crea más heridas. Aceptar su parte en la muerte de Cooper —dolorosa, pero real— es lo único que le permite avanzar.
No es un final triunfal ni luminoso, pero sí honesto: Aggie deja de huir. De sí misma, de su dolor y de todo lo que ha intentado tapar durante años.
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