Emitida originalmente en Francia bajo el título La mort dans l’âme (2018), “
Muerte en el alma” llega a Antena 3 como una de esas películas donde el suspense se construye no tanto a partir del crimen, sino de los silencios y las culpas que lo rodean. Dirigida por Xavier Durringer, combina el drama judicial con el retrato íntimo de una familia desmoronada por un acto incomprensible.
Un crimen sin explicación… o eso parece
Marc Lagnier (interpretado por
Didier Bourdon) confiesa sin titubeos haber matado a su hijo, un adolescente al que amaba profundamente. No intenta defenderse, ni siquiera justifica su acto. El joven abogado
Tristan Delmas (
Hugo Becker), obligado a representarlo, se encuentra con un caso que desafía toda lógica moral: ¿por qué un padre haría algo así?
Lo que comienza como una confesión se transforma en un viaje psicológico hacia las zonas más oscuras de la familia Lagnier. Tristan, en su búsqueda de la verdad, va desenterrando secretos, culpas y heridas que explican mucho más que el propio crimen. No hay persecuciones ni escenas de acción: aquí, la tensión nace del desconcierto, del peso del silencio y de la ambigüedad de los sentimientos.
Un thriller más humano que judicial
A diferencia de los thrillers convencionales,
Muerte en el alma no se apoya en el suspense fácil ni en los giros espectaculares. Su fuerza está en el
drama emocional y en el modo en que la tragedia revela las fisuras de una familia aparentemente normal. El abogado no solo busca un motivo legal, sino una justificación moral.
Durringer maneja el ritmo con precisión, sin rellenos ni artificios, apostando por una puesta en escena sobria y una atmósfera gris que refuerza la sensación de culpa. La banda sonora, firmada por Nicolas Errèra, acentúa ese tono introspectivo, casi melancólico, que convierte el caso judicial en un espejo del alma humana.
Interpretaciones contenidas y guion sólido
Didier Bourdon sorprende en un registro muy alejado de la comedia, ofreciendo un retrato desgarrado de un hombre roto por algo que no puede decir. Hugo Becker aporta el contrapunto con su mezcla de empatía y obstinación, componiendo un abogado joven y crédulo que aprende a mirar más allá del expediente judicial.
El guion mantiene un interesante equilibrio entre lo policial y lo moral, jugando con la duda constante: ¿es Marc un asesino o un mártir? Esa ambigüedad, unida a la falta de respuestas fáciles, es lo que hace que el film resulte más profundo de lo que aparenta a primera vista.
Lo mejor:
- Su enfoque intimista y contenido, centrado en la culpa y la verdad moral.
- La interpretación de Didier Bourdon, sobria y conmovedora.
- La dirección de Xavier Durringer, que combina tensión y humanidad sin artificios.
Lo peor:
- Un ritmo pausado que puede resultar frío o distante para quienes buscan acción.
- Un final algo abrupto, que deja más reflexión que resolución.
- Poca intensidad visual: todo se apoya en los diálogos y las emociones contenidas.
Conclusión: ¿merece la pena verla?
“Muerte en el alma” es una de esas películas que se ven con calma, más por lo que sugiere que por lo que muestra. No busca impactar, sino incomodar desde lo emocional, obligando al espectador a pensar en la delgada línea entre el amor y la culpa.
Valoración final: 6 / 10
Una historia sobria, triste y profundamente humana, ideal para quienes prefieren los thrillers morales y psicológicos frente al espectáculo. En la sobremesa de Antena 3, destaca como una propuesta más reflexiva que rutinaria.
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