Final explicado de “El Vengador Tóxico” (2025): el desenlace radiactivo que reescribe al antihéroe
Final explicado de “El Vengador Tóxico” (2025): el desenlace radiactivo que reescribe al antihéroe
Por AbandoMoviez
| Publicado el 29/08/2025
El Vengador Tóxico (The Toxic Avenger, 2025) reaparece en clave de reboot bajo la mirada de Macon Blair, apostando por un tono salvaje y a la vez tierno. La odisea de Winston —interpretado por Peter Dinklage— nace de un accidente tóxico que le convierte en fuerza imparable, pero también en un padre postizo decidido a proteger a Wade y a exponer la podredumbre corporativa de Garbinger. Todo vibra entre vísceras y ternura. Funciona.
Presentación de protagonistas
Winston empieza como un tipo corriente con mala suerte laboral y sanitaria; la compañía de Bob Garbinger le exprime hasta lo indecible. Tras el baño de residuos, su cuerpo muta y su brújula moral se afila. En el otro lado emergen Kissy Sturnevan —la asistente eficiente que oscurece— y J.J., aliada clave en la resistencia. Wade, el hijastro, aporta el pulso emocional que humaniza cada estallido.
Este arranque define el tablero: comunidad, medios sensacionalistas, y un villano que confunde éxito con impunidad. Breve, incisivo. Directo.
Conflicto central: del monstruo al símbolo
La mitad del metraje empuja a Winston a enfrentarse a Bob y a su laboratorio de horrores. Hay “limpieza” corporativa, experimentos y un eco grotesco de la sátira social ochentera que hizo célebre a la original de Troma (1984), obra de Lloyd Kaufman y Michael Herz (puedes revisar la clásica aquí: The Toxic Avenger (1984)). La ciudad responde con miedo y morbo: primero linchamiento, luego fascinación.
Conforme la violencia crece, la misión cambia de registro: ya no es solo sobrevivir, sino desactivar el sistema que fabrica monstruos. Golpea. Y deja marca.
Desarrollo: cuando estalla la carcasa
Tras sobrevivir a un intento de asesinato y a nuevos ensayos químicos, Winston cae y vuelve a levantarse. El asalto final a Garbinger combina gore y gags de manual, pero no renuncia a pequeñas victorias íntimas: Wade deja de mirarle con temor y empieza a verle como un referente. J.J. sostiene la investigación que airea los crímenes de la empresa.
La secuencia hospitalaria posterior ordena las piezas: Winston despierta, está a salvo y, de cara al público, es un héroe. Todo encaja en su sitio. Casi.
Final explicado: reconocimiento, reparación y un guiño al futuro
El desenlace confirma que la caída de Bob Garbinger destapa el escándalo corporativo y limpia el nombre de Winston, cuyas “travesuras” quedan discretamente archivadas gracias a la agente federal a la que ayudó. La comunidad que antes le temía ahora le celebra; Wade le mira con orgullo. Hay reparación simbólica y práctica. La película concluye subrayando que la fuerza bruta sin propósito no basta: lo que cambia la calle es el ejemplo.
Además, la escena postcréditos deja dos pistas: Kissy sobrevive y podría ascender a antagonista principal, y un gag rompe la cuarta pared con Winston explicando cómo hacer el sándwich perfecto. Es humor meta; también es una declaración de intenciones sobre franquicias y expectativas.
Análisis: sátira tóxica con corazón blando
El reboot abraza el R duro, pero su corazón late en clave de fábula obrera: un don nadie empuja a la gente a dejar de tragar mentiras. La pareja de presentadores de TV lo verbaliza con ironía: ella informa con empatía, él vende miedo; al final, la realidad les pasa por encima. Hay ecos de “Frankenstein” y del héroe feísta que incomoda a la sociedad hasta que esa misma sociedad necesita su abrazo.
Como si Troma hubiera pasado por un filtro actual, la película navega entre el chiste escatológico y la denuncia de manual: explotación, espectáculo, propaganda. Late un mensaje sencillo. Y funciona.
Posibles secuelas o continuación
Kissy Sturnevan, ya infectada por la misma sustancia que desfiguró a Winston y Bob, queda en pie con rencor acumulado. Podría regresar más peligrosa, empujando la saga hacia un duelo tóxico de espejo contra espejo. Queda también el hilo de Fritz —hermano y jefe de seguridad—, que podría virar a aliado estable o aspirante a nuevo tirano. Y hay otra vía: introducir elementos clásicos ausentes en esta reimaginación (como un interés amoroso), siguiendo la herencia de Troma pero en continuidad nueva. ¿De verdad puede un monstruo traer esperanza?
Curiosidades y producción
Es un remake oficial del título de culto de Troma (1984). Entre sus guiños, el postcréditos acerca del “grilled cheese” parodia la promesa de secuelas millonarias. Como dato de producción sencillo: el proyecto nace bajo el paraguas de Legendary con la participación creativa de Troma, manteniendo espíritu gamberro. Si te atraen relecturas de superhéroes “sucios”, echa un ojo a Super (2010), cuyo humor negrísimo dialoga con este reboot.
Cierre
Entre vísceras y carcajadas, El Vengador Tóxico (The Toxic Avenger, 2025) coloca a Winston como emblema de barrio: un antihéroe que contagia dignidad y denuncia. El título cobra sentido: la toxicidad que devora la ciudad se vuelve contra quienes la propagan, y el “vengador” ya no solo arrasa, también cuida. Es imposible no pensar en el extraño equilibrio entre asco y ternura que solo esta saga sabe dosificar. Y sí, el chiste final deja claro que, pase lo que pase, la próxima pelea llegará con queso.
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