"La Tapadera" (1993) final explicado: el ingenioso movimiento legal de Mitch McDeere
"La Tapadera" (1993) final explicado: el ingenioso movimiento legal de Mitch McDeere
Por AbandoMoviez
| Publicado el 24/08/2025
Un thriller legal con aroma a conspiración
Lo que empieza como el sueño dorado de un joven abogado se convierte en una trampa mortal en La Tapadera (The Firm, 1993), la adaptación de la novela de John Grisham dirigida por Sydney Pollack. Con Tom Cruise en el papel de Mitch McDeere, el film explora cómo el éxito profesional puede esconder un precio mucho más alto de lo esperado.
Estrenada a principios de los 90, la película destacó no solo por su reparto estelar que incluía a Gene Hackman y Jeanne Tripplehorn, sino también por su trasfondo inquietante: la conexión entre una prestigiosa firma de abogados y el crimen organizado. Su producción se rodó en Memphis, un detalle que añadió realismo al retratar el ambiente sureño de los negocios turbios.
El ascenso de Mitch y la red oscura del bufete
Mitch, recién graduado de Harvard, entra a la firma Bendini, Lambert & Locke atraído por lujos irresistibles: coche nuevo, casa y una vida cómoda. Lo que al principio parece un sueño, pronto revela grietas. Abby, su esposa, nota la invasión de privacidad y la presión del bufete. El contraste entre ambición y vida personal empieza a tensar su matrimonio.
Pronto Mitch descubre que el trabajo no es lo que parece. Tras viajes a las islas Caimán y el asesinato de su investigador Eddie Lomax, la verdad sale a flote: la firma sirve a la mafia, y los que intentan escapar acaban muertos. Desde este punto, el relato se convierte en una batalla a contrarreloj entre el FBI, la mafia y el propio protagonista.
El clímax: persecuciones, traiciones y secretos
Las tensiones alcanzan su punto máximo con la persecución en Memphis. DeVasher y los sicarios lo acechan, mientras Mitch arriesga su vida por encontrar la grieta legal que permita derribar a la firma sin morir en el intento. En paralelo, Abby viaja a las Caimán y logra obtener archivos cruciales, seduciendo a Avery Tolar en una de las escenas más tensas de la cinta.
El clímax no es solo físico, también es intelectual. La clave para sobrevivir no está en disparos ni golpes, sino en una interpretación astuta de la ley: descubrir que la sobre-facturación de clientes constituye fraude postal, lo que implica delitos federales bajo la ley RICO.
Final explicado: la jugada maestra de Mitch
El desenlace muestra a Mitch negociando con los Morolto, la familia mafiosa cliente del bufete. Lejos de delatarlos, se presenta como un abogado leal que solo quiere exponer el fraude contable de la firma. Su argumento es claro: los privilegios cliente-abogado protegen a la mafia, mientras que la sobre-facturación basta para hundir a los socios corruptos del despacho.
Este movimiento lo coloca en una posición única. El FBI queda frustrado, pues quería información directa sobre los Morolto, pero la evidencia entregada es suficiente para encarcelar a los líderes del bufete durante años. Al mismo tiempo, Mitch obtiene seguridad para él y su esposa, garantizando su supervivencia en un entorno imposible. Es un final donde el intelecto vence a la fuerza bruta.
Un cierre que reivindica la astucia
La película concluye con Mitch y Abby dejando Memphis, volviendo a Boston en su viejo coche, un guiño irónico tras haber vivido rodeados de lujos. Su hermano Ray, por su parte, disfruta la libertad en las Caimán con Tammy y una nueva vida gracias al dinero conseguido. El equilibrio se restablece, pero no sin cicatrices.
El mensaje es evidente: a veces la única manera de derrotar al poder corrupto es usando sus propias reglas en su contra. Curiosamente, esta misma lógica se encuentra en otras películas de los 90 como "Enemigo público", donde la inteligencia y la ley se convierten en el arma definitiva.
Epílogo: el precio de la integridad
El legado de Mitch McDeere deja una enseñanza clara: la integridad puede salvarte, pero exige ingenio y valentía. La trama demuestra que incluso en un mundo dominado por corrupción y violencia, hay resquicios legales que permiten vencer sin ensuciarse las manos.
Como si fuese un moderno Ulises atrapado en un laberinto de tentaciones y trampas, Mitch logra escapar gracias a su astucia. Y es imposible no pensar que, en el fondo, "La Tapadera" sigue recordándonos que el poder nunca es absoluto si alguien encuentra la grieta justa en el sistema.
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