“
Mentiras Perfectas” (“Perfect Little Lies”, 2021) arranca como un cumpleaños ideal y, en cuestión de horas, se convierte en un rompecabezas de secretos familiares, identidades ocultas y decisiones desesperadas. Su mezcla de misterio juvenil y melodrama funciona a ratos: cuando abraza el tono de investigación amateur engancha; cuando fuerza la lógica, cruje.
¿De qué va "Mentiras Perfectas"?
Rachel Collins celebra sus dulces 16 rodeada de amigos y unos padres modélicos… hasta que su tía Jenny aparece muerta en la piscina. La policía pinta poco y Rachel, junto a su mejor amiga Ava y su novio Adam, empieza a tirar del hilo: fotos antiguas, una caja fuerte, un coche sospechoso y un detalle clave —un lunar de nacimiento— que desmonta su vida entera.
La verdad que emerge es incómoda: secuestro en la infancia, maternidad biológica escondida y unos “padres” capaces de todo por mantener la fachada. El caso estalla en un clímax a plena luz del día que deja a cada uno frente a sus consecuencias.
¿Merece la pena ver "Mentiras Perfectas"?
Como telefilme de sobremesa, cumple: es ágil, tiene pistas visuales claras y un par de giros efectivos. También hereda los vicios del subgénero: decisiones inverosímiles (villanos conduciendo enmascarados a mediodía), procedimientos policiales imaginarios y un final que corre más de la cuenta. Si entras en el juego de “misterio juvenil con moraleja”, te entretiene; si buscas rigor, te sacará de la historia.
✅ Lo mejor:
- Premisa potente de secretos familiares con investigación tipo Nancy Drew.
- Buen ritmo y pistas sencillas que invitan a jugar con el misterio.
- Un clímax tenso que da cierre al arco de la protagonista.
❌ Lo peor:
- Incongruencias de guion y comportamientos poco creíbles.
- Dirección irregular con decisiones visuales discutibles.
- El desenlace se resuelve deprisa y sin desarrollar a la policía.