¿De qué va "Johnny el Vengador"?
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Johnny el vengador" (
Quella Sporca Storia Nel West, 1968) es un western atípico con aroma de tragedia shakesperiana. Johnny Hamilton regresa a su tierra en Texas tras luchar en la Guerra Civil en el bando confederado. En el camino, defiende a unos artistas ambulantes de un ataque, pero su verdadera batalla empieza al volver al rancho familiar.
Su padre ha sido asesinado, su madre Gertry se ha casado con su tío Claude y todo huele a traición. Johnny empieza a atar cabos cuando descubre una hebilla de plata sospechosa… y decide investigar por su cuenta si todo está relacionado con el oro confederado que desapareció durante la guerra.
Final explicado de "Johnny el Vengador": oro, traición y redención
La historia va tensándose cuando Emily, la mujer que Johnny quiere, es asesinada. Su cadáver aparece flotando en el río junto con el revólver de su padre, y todo apunta a Claude como el responsable. Poco después, también muere la actriz con la que Johnny se había acostado, víctima del mismo complot.
Johnny descubre que Claude y el supuesto bandido mexicano Santana están vivos y han estado ocultando el oro confederado en secreto. Pero cuando los enfrenta, lo capturan y lo dejan colgado en forma de cruz como si fuera un mártir. Por suerte, su leal amigo Horace lo encuentra y lo libera.
El clímax llega cuando Santana ataca el rancho. Gertry, que por fin abre los ojos, planta cara a Claude y acaba recibiendo un disparo. En medio del caos, Johnny y Claude se enfrentan en un duelo final, y esta vez, la justicia no se anda con rodeos: Johnny mata a su tío y pone fin a la traición.
¿Qué pasa con el oro confederado?
El oro, símbolo de toda la codicia que ha destrozado a la familia, acaba dispersándose con el viento. Ni para el bueno ni para el malo. Simplemente, se pierde. Es un gesto poético que resume el mensaje de la película: la venganza puede traer paz, pero no devuelve lo perdido.
Un western trágico con aire de Hamlet
"Johnny el Vengador" tiene algo de Shakespeare, algo de tragedia griega y mucho de spaghetti western. La figura del tío asesino, la madre confundida, el oro maldito… Todo suena a teatro clásico. Pero aquí, entre revólveres y polvo del desierto, el protagonista logra lo que Hamlet no pudo: cerrar el círculo y seguir adelante.
La última escena es sencilla pero poderosa: Johnny, herido pero vivo, se marcha a caballo junto a su amigo Horace. No hay gloria, ni riquezas… solo libertad.