Superagente Cody Banks (Agent Cody Banks, 2003) es una aventura juvenil de acción con toques de comedia que mezcla el mundo del espionaje con la vida de un adolescente normal. Cody (interpretado por Frankie Muniz) es un chaval de 15 años que, tras un entrenamiento secreto de verano, es reclutado por la CIA para una misión: infiltrarse en el instituto de Natalie, la hija de un científico que trabaja sin saberlo para una peligrosa organización.
Mientras Cody intenta acercarse a Natalie sin que parezca un completo pringado, la CIA le ayuda con gadgets, clases exprés de seducción y hasta le hacen los deberes. Pero pronto descubre que lo que se cuece es algo mucho más peligroso: un plan para destruir el mundo con nanobots.
Final explicado de "Superagente Cody Banks": espías, besos y nanobots
Después de ganarse la confianza de Natalie y colarse en el laboratorio de su padre, Cody descubre el plan maestro del villano Brinkman: usar nanobots que destruyen cualquier cosa a base de carbono o silicio (vamos, todo lo que conocemos), escondiéndolos en cubitos de hielo. Por suerte, Cody logra avisar a la CIA… aunque lo acaban apartando de la misión por irse a las manos en la fiesta de cumpleaños.
Pero cuando Natalie es secuestrada y llevada a una base secreta en las montañas, Cody decide actuar por su cuenta. Se lanza a la nieve con un snowboard a propulsión y todo un arsenal de gadgets, se cuela en la base junto a su compañera Ronica Miles (Angie Harmon) y no solo salva a Natalie, sino que consigue destruir toda la instalación.
¿Qué pasa con los malos?
Brinkman intenta forzar al doctor Connors a activar los nanobots poniendo uno de los cubitos en la frente de su hija, pero Natalie le devuelve la jugada y se lo mete en la boca. Los nanobots se lo comen vivo desde dentro (bastante intenso para una peli familiar, la verdad). Mientras, Cody se enfrenta a François, su esbirro de confianza, y lo manda derechito a la CIA montado en un propulsor individual.
Tras una explosión espectacular y un rescate en el último momento, todo vuelve a su sitio. La CIA reconoce el mérito de Cody, lo readmite y le da una recompensa. ¿Y qué hace con ella? Pues regalarle a Natalie su carné de conducir. Porque ni las persecuciones ni los gadgets molan más que ese primer beso en la playa.
Un cierre redondo con espíritu juvenil
"Superagente Cody Banks" cierra como empezó: con energía, humor y un toque de locura adolescente. No es una peli que pretenda reinventar el género, pero sí ofrece algo muy claro: entretenimiento puro con gadgets, acción y un héroe que no necesita tener la edad legal para salvar el mundo.
Y entre misión y misión, también encuentra tiempo para enamorarse.
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