“Deep Blue Sea” es un thriller de ciencia ficción acuática con tiburones modificados genéticamente, explosiones, científicos con dilemas éticos… y un montón de muertes memorables. La doctora Susan McCallister trabaja en una base submarina investigando el Alzheimer, y para ello ha aumentado el tamaño del cerebro de unos tiburones mako. El problema es que cuanto más grandes son… más inteligentes se vuelven.
Lo que debía ser un avance médico se convierte en una pesadilla cuando los tiburones empiezan a atacar, escapar, y a usar su nueva inteligencia para abrirse camino hacia el océano. Y sí, eso implica devorar a cualquiera que se cruce en su camino.
Final explicado de "Deep Blue Sea": inteligencia letal
Después de varias muertes brutales —incluida la mítica escena de Samuel L. Jackson siendo devorado a mitad de discurso motivacional—, el equipo superviviente queda reducido a tres: Carter (el experto en tiburones), Susan (la científica responsable del experimento) y Preacher (el cocinero más carismático de la historia del cine con tiburones).
Ya en la superficie, descubren que el último tiburón no solo quiere escapar… sino que ha estado usando a los humanos como piezas de ajedrez para lograrlo. Está a punto de atravesar la valla que lo separa del mar abierto, lo que supondría un desastre ecológico a escala mundial.
¿Quién sobrevive al final?
Susan, en un último intento de redimirse, se corta la mano y se lanza al agua para distraer al tiburón con su sangre. Pero el sacrificio no sale como esperaba: no consigue escapar y el tiburón la devora delante de Carter, que trata de salvarla sin éxito.
Con la criatura a punto de huir, Carter se lanza sobre su aleta para sujetarlo. Preacher, desde tierra firme, le dispara un arpón conectado a un cable explosivo… pero también le atraviesa la pierna a Carter. Aun así, logra liberarse justo a tiempo antes de que el tiburón cruce la valla. El disparo estalla en el momento justo y destruye al animal en mil pedazos.
¿Cómo termina "Deep Blue Sea"?
Con el monstruo eliminado, Carter y Preacher —los únicos supervivientes— emergen en la superficie agotados y cubiertos de sangre. Mientras la base se hunde a su alrededor, ven llegar un barco en el horizonte: por fin están a salvo.
Y aunque su equipo ha sido aniquilado, al menos el mundo se ha librado de un nuevo depredador en la cima de la cadena alimenticia.
Un final explosivo... y sangriento
“Deep Blue Sea” no se anda con rodeos: aquí no hay final edulcorado. Susan, la responsable del desastre, muere intentando enmendar sus errores. Y Carter y Preacher sobreviven por los pelos, no por ser los más listos, sino por resistir más que nadie.
La película deja claro que jugar con la naturaleza tiene consecuencias. Si haces tiburones inteligentes, no esperes que se queden tranquilos.
Reflexión final sobre "Deep Blue Sea"
Más allá de la acción y los sustos, esta historia nos recuerda que las buenas intenciones no siempre justifican los medios. Susan buscaba una cura para el Alzheimer, pero acabó creando asesinos marinos con sed de libertad.
Y lo peor es que, si no llega a ser por ese harapo bendito de crucifijo que llevaba el cocinero, quién sabe qué habría pasado. Una cinta entretenida, noventera a más no poder, con mensaje incluido y un tiburón que hace sombra al mismísimo Bruce de Tiburón.
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