Veinte años antes de que el golf se convirtiera en el deporte más mediático del streaming, un solo nombre lo cambió todo: "
Terminagolf". La película original de 1996 fue una comedia deportiva con espíritu de batalla y alma de clase obrera. Y ahora, con la esperada secuela a punto de llegar a
Netflix, toca refrescar la memoria.
El origen de una leyenda (por accidente)
El protagonista,
Happy Gilmore, no nació para jugar al golf. Su pasión siempre fue el hockey sobre hielo, algo que heredó de su padre, un fanático empedernido del deporte que acabó muriendo en un trágico accidente en un estadio. Tras esa pérdida, Happy fue criado por su abuela, una mujer dulce y paciente que no logró suavizar el carácter volcánico del joven.
Durante años, Happy malgastó su talento y temperamento rebotando de un trabajo a otro, acumulando despidos y frustraciones. Pero todo cambió cuando la
Agencia Tributaria embargó la casa de su abuela por una deuda monumental. Desesperado por reunir dinero rápido, Happy descubrió por accidente que tenía un don para lanzar pelotas de golf a una distancia descomunal. Y así comenzó la leyenda.
Del hockey al green: la evolución forzosa de Happy
Aunque su estilo era más propio de un combate que de una partida, Happy logró colarse en el circuito profesional de golf gracias al apoyo de
Chubbs Peterson, un veterano jugador que había perdido una mano a causa de un caimán. Su entrada en el torneo fue recibida con escepticismo y desprecio, especialmente por parte de
Shooter McGavin, el antagonista de la historia: un golfista clásico, snob y extremadamente competitivo.
Happy, sin técnica pero con fuerza bruta, se convirtió en un fenómeno de masas. El público adoraba su estilo rebelde, y aunque los puristas del golf no podían soportarlo, su presencia disparó las audiencias y le dio al deporte un aire nuevo. Sin embargo, la élite del circuito no tardó en intentar boicotearlo.
La muerte de Chubbs y la motivación final
En uno de los giros más trágicos de la película, Happy trata de vengar a su mentor eliminando al caimán que años atrás le había arrancado la mano a Chubbs. Le lleva la cabeza del animal como trofeo, pero el susto es tan grande que Chubbs muere accidentalmente al caer por una ventana. Este suceso marca un punto de inflexión para Happy, que decide tomarse el golf en serio para honrar su memoria.
El enfrentamiento con Shooter y la victoria más importante
El duelo final entre Happy y Shooter no solo se juega en el campo, sino también en lo personal. Shooter llega a comprar la casa de la abuela en una subasta con el único objetivo de fastidiar a su rival. Pero Happy le propone un trato: quien gane el torneo, se queda con la casa.
A pesar de los intentos sucios de Shooter por sabotear a Happy (incluyendo contratar a un loco para que lo atropelle), el protagonista logra reponerse gracias a las enseñanzas de Chubbs y gana el torneo. Recupera la casa para su abuela y sella su transformación de broncas frustrado a héroe improbable del golf.
¿Qué fue de los personajes?
- Happy Gilmore: Logró devolverle su hogar a su abuela y se retiró del golf para vivir una vida más tranquila.
- Virginia: Su interés amoroso, trabajaba en relaciones públicas del torneo y fue clave en su ascenso. En la secuela, parece que su relación tuvo altibajos.
- Shooter McGavin: Su carrera terminó en desgracia tras intentar robar el trofeo del torneo. Fue perseguido por los fans y vapuleado por su falta de deportividad.
- Chubbs: Aunque murió, su influencia sigue viva en la forma de jugar de Happy.
- Abuela Gilmore: Volvió a su casa, feliz y agradecida, como merecía.
¿Qué podemos esperar de la secuela en Netflix?
En la secuela, Happy vuelve al campo de golf por una causa inesperada: pagar clases de ballet para su hija. Aunque lleva años retirado, su estilo irreverente y su swing demoledor siguen intactos... más o menos. El tráiler deja entrever que la rivalidad con Shooter McGavin no ha terminado, y que los fantasmas del pasado regresarán para ajustar cuentas.
La nueva entrega promete nostalgia, humor y mucho choque entre el golf clásico y la energía caótica de Happy. También plantea un nuevo conflicto: no se trata solo de ganar, sino de demostrar que aún tiene algo que aportar.