“I Love Dogs” (Dog Days, 2018) es una comedia coral con toques románticos y sentimentales que entrelaza varias historias ambientadas en Los Ángeles, todas conectadas de un modo u otro por nuestros mejores amigos de cuatro patas: los perros. Cada personaje vive su propio caos personal, pero son sus mascotas —y las relaciones que se crean en torno a ellas— las que acaban uniéndoles y cambiándoles la vida.
Elizabeth es una presentadora de televisión a la que emparejan forzosamente con Jimmy, un exjugador de fútbol algo patoso pero encantador, para aumentar la audiencia. Tara, una barista con un lío emocional importante, empieza a trabajar como voluntaria en un refugio de animales dirigido por Garrett, un tipo tímido que está enamorado de ella pero que no sabe cómo decírselo.
Mientras tanto, una pareja que acaba de adoptar a una niña intenta adaptarse a la vida familiar, un aspirante a rockero inmaduro se ve obligado a cuidar del perro de su hermana embarazada, y un viudo mayor llamado Walter busca desesperadamente a su perra perdida… hasta que una conexión inesperada con un joven repartidor le da nuevas fuerzas.
Final explicado de "I Love Dogs": ¿Qué pasa con cada historia?
La película culmina con un emotivo evento benéfico organizado por Tara para salvar el refugio de animales de Garrett, que estaba a punto de cerrar. Esta acción desencadena una cadena de pequeños milagros que conectan todos los caminos de los protagonistas.
Elizabeth, que había estado reprimiendo sus sentimientos hacia Jimmy por miedo a que todo fuese un montaje de televisión, se da cuenta de que lo quiere de verdad después de que él tenga que sacrificar a su querida perra Brandy. La noticia le golpea fuerte y le hace replantearse sus prioridades, decidiendo apostar por él justo cuando parecía que su relación se desmoronaba por una oferta laboral.
Tara, por su parte, abre los ojos y deja de lado al superficial Dr. Mike para mirar por fin con otros ojos a Garrett, el chico bueno que siempre estuvo ahí. Su esfuerzo por ayudarle termina por unirlos, y por fin se dan una oportunidad sincera.
La niña adoptada, Amelia, encuentra a la perra de Walter y con ella, algo de estabilidad emocional. El temor de sus nuevos padres a que la niña sufra si tienen que devolver al animal se disipa cuando descubren que Walter, en lugar de reclamarla, acepta que Amelia la tenga si eso la hace feliz. El viudo, además, ha encontrado compañía y propósito ayudando al joven repartidor Tyler con sus estudios, llenando el vacío de su vida tras la muerte de su esposa.
En paralelo, Dax, el rockero atolondrado, empieza a madurar gracias al perro que no quería cuidar. El animal pone patas arriba su vida, pero también le obliga a tomar responsabilidades por primera vez. Incluso su banda, Frunk, encuentra una oportunidad gracias al evento solidario, donde todos acaban coincidiendo.
Un final de esos que calientan el corazón
El final de I Love Dogs es una celebración de cómo los perros no solo acompañan nuestras vidas, sino que muchas veces nos empujan a ser mejores personas. Las historias de amor, amistad, familia y segundas oportunidades se cruzan en ese concierto benéfico que no solo salva un refugio, sino también el rumbo vital de todos los personajes.
La película no pretende revolucionar el género, pero sí recordarnos que, a veces, basta un ladrido o un meneo de cola para cambiarlo todo.
JustWatch¿Dónde verla online?
Comentarios (0)
No tenemos comentarios todavía en esta noticia ¿te animas?