"Mis 84 m²", título internacional de la surcoreana "84 Jegopmiteo", se presenta como un thriller psicológico que comienza con una premisa familiar y angustiosa: el sueño de la vivienda propia convertido en una trampa.
Woo-seong, interpretado por Kang Ha-neul, consigue comprar un apartamento en Seúl, sacrificando todo lo que tiene. Pero tres años después, la promesa de estabilidad se ha vuelto una pesadilla: la vivienda ha perdido valor, la tensión social se ha disparado y el protagonista vive asediado por ruidos inexplicables y notas amenazantes.
Una primera mitad magnética
La película, dirigida y escrita por Kim Tae-joon, se construye como una metáfora de una sociedad al borde del colapso. Los temas que plantea resuenan con fuerza: la crisis inmobiliaria, la ansiedad financiera, la soledad urbana y la toxicidad del individualismo.
La primera mitad es una obra precisa y claustrofóbica, donde el agobio va creciendo sin pausa y cada golpe en la pared refuerza la idea de que el hogar de Woo-seong es una cárcel sin rejas. Todo está muy bien sostenido por una narrativa inquietante, un ritmo contenido y una atmósfera cargada de paranoia.
El giro: del realismo social al exceso
Sin embargo, en su segunda mitad, "Mis 84 m²" da un giro que no todos aplaudirán. El thriller elegante se transforma en un frenesí de violencia que, si bien tiene intención de escalar el drama, acaba empapando los cimientos temáticos de la historia. Las nuevas subtramas y conspiraciones tecnológicas parecen más diseñadas para alargar la duración que para profundizar en el conflicto. Algunas decisiones del guion parecen improvisadas y hacen que el desenlace pierda cohesión.
Actuaciones que sostienen la estructura
Aun así, el reparto eleva el conjunto. Kang Ha-neul encarna con convicción al protagonista, transmitiendo desesperación, ternura y progresiva pérdida de control. Yeom Hye-ran, como la vecina Eun-hwa, aporta ambigüedad y presencia; y Seo Hyun-woo, en el papel del misterioso Jin-ho, añade un punto de amenaza latente que resulta hipnótico.
Bloques de tensión real
Un dato que refuerza el interés del film es su base en una problemática real: según la Korea Environment Corporation, más de 33.000 personas denunciaron problemas de ruido entre pisos en 2024. Esta tensión cotidiana, trivial en apariencia, se convierte aquí en el germen de una espiral de locura.
Valoración final
"Mis 84 m²" es un ejemplo perfecto de cómo un thriller puede iniciar con fuerza y agudeza social, pero tambalearse al intentar abarcar demasiado. La primera hora merece un sobresaliente por su atmósfera, ritmo y construcción dramática. Pero su segunda parte, sobrecargada y dispersa, no está a la altura de lo que prometía.
Aún así, quienes disfruten del cine surcoreano por su audacia y su capacidad para mezclar géneros encontrarán aquí más de un motivo para verla.
Lo mejor: la primera mitad, angustiosa y precisa; el uso del sonido como amenaza; el trasfondo social verosímil.
Lo peor: el exceso de giros en el último tramo, que diluyen el mensaje.