“Delirio” es una historia de enredos familiares, traumas arrastrados durante generaciones y una protagonista —Agustina— que se rompe por dentro al no poder entender ni su pasado ni su presente.
El relato nos lleva por saltos temporales, escenas caóticas y personajes llenos de heridas emocionales. Y en el centro de todo, Agustina, su relación con Aguilar y un misterio que parecía no tener explicación… hasta el final.
Final explicado de "Delirio" (2025): ¿Qué pasa realmente con Agustina y Aguilar?
La gran incógnita de Aguilar era qué le ocurrió exactamente a Agustina aquella noche en el hotel, por qué estaba con otro hombre y qué desencadenó su ingreso psiquiátrico. Después de que los médicos no consiguieran estabilizarla, Aguilar la llevó de vuelta a casa y, con ayuda de Sofía, la tía de Agustina, lograron calmarla. Pero todo ese progreso se vino abajo con la llegada de Eugenia, la madre de Agustina, quien removió viejas heridas y provocó una explosión emocional: Agustina echó a su madre… y también a Aguilar.
Con el corazón roto, Aguilar fue a refugiarse a casa de su exmujer. Y fue allí donde Agustina, ya más serena, acudió a buscarle. Le explicó por fin qué ocurrió en aquel hotel, cómo Midas (su ex) la llevó allí y cómo se desató todo el caos. También le reveló dónde encontrarlo. Aguilar se enfrentó a Midas, pero lejos de montar una escena, lo encontró derrotado, escondido y hundido. En lugar de agredirlo, simplemente se marchó, cerrando así un capítulo doloroso de su vida.
Al final, Aguilar y Agustina se reconcilian. Él decide quedarse con ella, con todo su equipaje emocional. Porque ahora la comprende, la acepta, y ya no necesita respuestas. Solo estar a su lado.
¿Qué pasó realmente con la familia de Agustina?
La familia de Agustina es, en una palabra, disfuncional. Eugenia, adicta y egoísta. Joaco, su hermano, un tipo ambicioso que lo apostó todo al negocio del padre, y lo perdió. Y Bichi, el hermano pequeño, marginado por ser gay y exiliado desde joven.
Agustina, en un acto de justicia poética, arruinó el plan que tenían Eugenia y Joaco de casarlo con Mariana, una chica rica, para salvarse económicamente. Y además soltó una bomba: Bichi también tenía derecho a la herencia. Esa frase, aunque no se desarrolla del todo, apunta a que Eugenia y Joaco podrían quedarse sin nada si Bichi decide reclamar lo suyo. Una especie de venganza silenciosa por todos los años de maltrato y abandono.
Sofía, la tía que siempre intentó proteger a los niños, también se desmarcó de esa familia tóxica. A su manera, ella y Agustina lograron romper el ciclo.
El cierre de Midas: una caída silenciosa
Midas, el antiguo amor de Agustina, terminó hecho polvo. De aspirante a capo del narcotráfico, pasó a ser un fugitivo, escondido en casa de su madre. Lo más triste es que ya no era peligroso ni poderoso. Solo un hombre derrotado, perseguido más por sus fantasmas que por sus enemigos reales.
Cuando Aguilar lo encontró, esperaba un enfrentamiento, pero vio a un hombre acabado. Midas, lejos de presumir o justificar nada, solo preguntó por Agustina. Aguilar le respondió con calma: estaba bien, y él cuidaría de ella. Y se marchó.
Fue un momento de humanidad entre dos hombres que amaron a la misma mujer. Un final que, en vez de recurrir a la violencia, apostó por la empatía. Midas no tuvo redención ni venganza. Solo le quedó su soledad… y la posibilidad de empezar de nuevo.
¿Qué significan los bichos?
A lo largo de la serie, Agustina ve insectos por todas partes. Son una metáfora, un reflejo de su estado mental. Pero también un legado de su madre, Eugenia, que los coleccionaba en frascos para “protegerlos”, incapaz de aceptar la muerte de su marido Nicholas. Esos bichos son el dolor que se hereda sin querer.
Agustina los veía cuando se sentía sucia, incomprendida o rota. En su primera menstruación. Cuando su familia rechazó a Bichi. Cuando se sintió usada por los hombres. Y antes de perder al hijo que esperaba con Aguilar.
Los bichos eran la forma que tenía su mente de gritar que algo iba mal. Cuando desaparecen al final, no significa que esté completamente curada. Solo que, por fin, ha mirado su trauma de frente. Ha roto con el silencio, ha plantado cara a su madre, ha contado su verdad.
Eso no borra el pasado. Pero al menos ahora sabe lo que arrastra. Y si vuelven los bichos, ya no estará sola. Aguilar estará ahí.
Conclusión del final de "Delirio"
Delirio es un viaje por el dolor emocional, los traumas familiares y la fragilidad mental. Su final no resuelve todo, pero deja claro que el amor —cuando es paciente, honesto y valiente— puede ser un refugio.
Agustina no está “curada”, pero está en paz. Y Aguilar, lejos de buscar culpables, decide quedarse. A veces, no hace falta entenderlo todo. Basta con aceptar.
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