“Amor, Romance y Chocolate” (Love, Romance & Chocolate, 2019) es una de esas comedias románticas que Hallmark rueda con mimo y que, sin reinventar nada, consigue enamorar gracias a su encantador entorno europeo, su protagonista carismática y —cómo no— toneladas de chocolate.
¿De qué va “Amor, Romance y Chocolate”?
Emma viaja sola a Brujas (Bélgica) después de que su pareja la deje poco antes de San Valentín. Allí se aloja en un hotel regentado por una entrañable anfitriona y acaba conociendo a Luc, un chocolatero reservado que se prepara para un prestigioso concurso de repostería real.
Lo que empieza siendo una colaboración improvisada entre la americana soñadora y el chef belga meticuloso se convierte en una relación que evoluciona al ritmo de pralinés, barritas y recetas inspiradas en las cartas de amor de los abuelos de Emma. El resultado es previsible, pero también dulce y reconfortante.
¿Merece la pena ver “Amor, Romance y Chocolate”?
Si lo tuyo son las películas acogedoras con escenarios de postal, esta es una apuesta segura. Lacey Chabert, una habitual de este tipo de producciones, vuelve a estar encantadora en un papel hecho a su medida. Will Kemp, aunque algo rígido al principio, va soltándose poco a poco y aporta el contrapunto perfecto como Luc.
La química entre ambos no es arrolladora, pero crece de forma natural y culmina en un final romántico y entrañable. Además, la película tiene un valor añadido importante: se rodó realmente en Brujas, y aunque podría haberse aprovechado aún más su belleza, ya solo por eso merece un visionado.
✅ Lo mejor:
- La ciudad de Brujas, que aporta una atmósfera mágica y auténtica.
- Lacey Chabert, que brilla con simpatía y ternura en cada escena.
- Una historia sencilla pero bien contada, con guiños a las comedias románticas clásicas.
❌ Lo peor:
- Algunas situaciones forzadas y clichés que restan credibilidad al romance.
- La química tarda en arrancar y el conflicto final resulta artificial.
- Se echa en falta más tiempo en la cocina… ¡y más chocolate real en pantalla!