Final explicado de "American Psycho" (2000): la ambigüedad que desconcierta
Final explicado de "American Psycho" (2000): la ambigüedad que desconcierta
Por AbandoMoviez
| Publicado el 30/08/2024
American Psycho (2000) nos adentra en un juego de apariencias y violencia
American Psycho (Psicópata Americano, 2000) es una película dirigida por Mary Harron y basada en la polémica novela de Bret Easton Ellis. Centrada en Patrick Bateman (Christian Bale), un joven y carismático ejecutivo de Wall Street, retrata la doble vida de un hombre que combina el éxito social con un impulso homicida marcado por la obsesión, el narcisismo y la violencia.
Ambientada en la ostentosa Nueva York de los 80, la cinta combina sátira y horror psicológico para cuestionar los valores de una sociedad que mide a las personas por su cuenta bancaria y el brillo de sus trajes. El resultado es un retrato inquietante de la alienación moderna, como si la ambición pudiera devorar la propia identidad.
Trama: entre negocios, fiestas y sangre
Bateman alterna cenas con socios, fiestas elitistas y obsesiones por el cuidado personal con impulsos homicidas cada vez más incontrolables. Su mundo está lleno de personajes intercambiables, hombres trajeados que parecen clones, lo que intensifica la sensación de deshumanización.
Entre reuniones y citas superficiales, Bateman comete asesinatos que van desde ataques improvisados hasta planes meticulosamente ejecutados, siempre con una frialdad perturbadora.
Sin embargo, a medida que avanza la historia, la frontera entre lo real y lo imaginario comienza a difuminarse. El espectador asiste a escenas tan exageradas que surge la duda: ¿ocurrieron realmente o son fruto de una mente fracturada? Este recurso recuerda a lo visto en El Club de la Lucha, donde la percepción del protagonista distorsiona por completo la narración.
Clímax: la noche más salvaje
En un estallido de violencia sin precedentes, Bateman se embarca en una huida frenética por la ciudad. Dispara contra policías, huye por callejones y llama a su abogado para confesar una larga lista de crímenes, desde el asesinato de Paul Allen (Jared Leto) hasta muertes de desconocidos. Su tono, entre desesperado y liberador, contrasta con la frialdad calculada que había mostrado hasta ese momento.
El frenesí culmina cuando vuelve al apartamento donde supuestamente mató a Allen y descubre que todo está limpio, en venta y sin rastro de violencia. Es un golpe de desconcierto tanto para él como para el público.
Final explicado: ambigüedad como sello
Al encontrarse con su abogado, Bateman recibe la respuesta más desconcertante de todas: asegura que cenó con Paul Allen en Londres días atrás. Este dato imposible abre la gran incógnita: ¿fue todo una fantasía o, peor aún, la sociedad nunca se dio cuenta ni le importó? Mary Harron confirmó que la intención era dejar la duda abierta.
Algunos defienden que Bateman imaginó los crímenes como una válvula de escape a su vacío emocional. Otros creen que sí los cometió, pero que su posición privilegiada y un entorno frívolo le blindaron de cualquier consecuencia. En cualquier caso, la historia demuestra que la verdadera monstruosidad podría no estar en sus actos, sino en la indiferencia colectiva.
Cierre: la máscara de la normalidad
La película concluye con Bateman admitiendo que su confesión “no significa nada”, dejando claro que seguirá impune o atrapado en su propia mentira. En un mundo donde todos visten igual y hablan de lo mismo, su figura es tan invisible como cualquier otro ejecutivo de éxito.
Este retrato ácido de la era del exceso recuerda que, a veces, el horror no se esconde en la oscuridad, sino bajo la luz brillante de una oficina de Wall Street.