"El Último Pasajero" (Last Passenger, 2013) es un thriller británico claustrofóbico ambientado casi en su totalidad en un tren. La historia arranca cuando Lewis Shaler (Dougray Scott), un médico viudo, regresa a casa desde Londres con su hijo Max en un tren nocturno. Allí conoce a Sarah (Kara Tointon), una joven con la que surge una conexión romántica... justo antes de que todo se descontrole.
A medida que el tren avanza por la línea con menos y menos pasajeros, Shaler empieza a notar cosas extrañas: un operario fuera del tren, un hombre cruzando las vías, y sobre todo, que el revisor ha desaparecido. Cuando el tren ignora su parada y nadie responde en el intercomunicador, queda claro que algo va mal. Muy mal.
Final explicado de "El Último Pasajero"
Shaler intenta frenar el tren por todos los medios posibles, primero con la ayuda de otros pasajeros como el anciano Carmichael y el desaliñado Klimowski, que al principio parecía sospechoso por su comportamiento errático. Descubren que el conductor está vivo, pero ha sido sustituido por un impostor que se ha atrincherado en la cabina. Los frenos no funcionan, los intentos de acceder al interior fracasan, y poco a poco se dan cuenta de que alguien ha saboteado el tren con la intención de estrellarlo.
La tensión crece cuando el tren arrolla un coche en un paso a nivel y una pasajera sufre un infarto mortal. Finalmente, Shaler y los demás logran fabricar un pequeño explosivo con un extintor para abrir un hueco y acceder al acoplamiento entre vagones. Consiguen separar los últimos coches justo a tiempo, aunque Carmichael muere en el intento.
Shaler, atrapado en el vagón delantero y rodeado de llamas, hace una última carrera contra la muerte: salta justo antes de que el tren descarrile y explote, desactivando así el sistema de conducción automática y deteniendo la locomotora. Milagrosamente, sobrevive.
¿Qué significa el final de "El Último Pasajero"?
El final deja algunas incógnitas sin resolver, como la identidad del atacante o sus motivos. No sabemos si se trataba de un loco con tendencias suicidas o de algo más complejo, y la película opta por mantener ese misterio intacto. Lo que sí queda claro es que el tren representa algo más que un simple medio de transporte: es un escenario donde cada pasajero se enfrenta a sus propios límites.
A nivel simbólico, el salto de Shaler desde el vagón en llamas es una metáfora del renacer tras la tragedia. Un hombre roto que, a través de la adrenalina, la responsabilidad como padre y la lucha por sobrevivir, se transforma y encuentra una nueva fuerza en sí mismo.
Reflexión final sobre "El Último Pasajero"
Con un presupuesto modesto pero una tensión bien dosificada, *El Último Pasajero* funciona como una película de suspense eficaz que juega con nuestros miedos más básicos: la pérdida de control y la amenaza invisible. Su desenlace es tan físico como emocional, y aunque deja muchas preguntas sin respuesta, también transmite una sensación de cierre y de supervivencia que resulta satisfactoria.
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