¿De qué va "Los puentes de Toko-Ri"?
La película "
Los Puentes de Toko-Ri" (
The Bridges at Toko-Ri, 1954) es un drama bélico ambientado en la Guerra de Corea, centrado en el teniente Harry Brubaker, un abogado civil que ha sido llamado a filas como piloto naval de reserva. Aunque ya había dejado atrás la vida militar, ahora se ve volando misiones de combate en su F9F Panther desde un portaaviones estadounidense.
Brubaker, frustrado por lo absurdo de la guerra y su destino forzado, expresa su malestar ante el almirante Tarrant, quien le responde con una frase que marca el tono de la película: “A lo largo de la historia, los hombres han tenido que luchar la guerra equivocada en el sitio equivocado… pero es la que les ha tocado.”
El peso del deber, el miedo y el valor
Tras una misión en la que casi muere, Brubaker disfruta de un permiso con su esposa e hijas en Tokio. Pero ni siquiera ahí logra desconectar. Sabe que tiene por delante un objetivo prácticamente suicida: bombardear los puentes de Toko-Ri, fuertemente defendidos por las fuerzas enemigas. Aunque el miedo le corroe por dentro, no puede renunciar. Con la ayuda de Mike Forney, el peculiar piloto de helicóptero que ya le había salvado una vez, consigue reunir el valor necesario.
Final explicado de "Los puentes de Toko-Ri"
La misión contra los puentes se lleva a cabo con éxito. A pesar del fuego antiaéreo, Brubaker y sus compañeros logran destruir el objetivo principal. Sin embargo, el comandante Lee —que lidera la operación— decide atacar un segundo objetivo. Durante ese asalto, el avión de Brubaker es alcanzado. Sin combustible y sin opciones, tiene que estrellarse en territorio enemigo.
Forney y Gamidge, sus rescatadores en helicóptero, intentan salvarle. Pero la misión de rescate sale mal: el helicóptero es derribado, Gamidge muere, y Brubaker y Forney se ven obligados a esconderse en una zanja embarrada, rodeados de tropas enemigas. Aguantan como pueden, armados solo con pistolas y fusiles M1, esperando una ayuda que no llegará. Finalmente, los dos son abatidos.
“¿De dónde salen hombres así?”
Cuando el almirante Tarrant se entera de la muerte de Brubaker, estalla de rabia y exige explicaciones al comandante Lee. Pero este le recuerda que Brubaker también era su piloto y que, aunque duele, la misión fue un éxito. Entonces Tarrant lanza la pregunta más amarga y emotiva de la película:
“¿De dónde salen hombres así?”
Una frase que resume todo: el valor de quienes no querían ser héroes, pero acabaron siéndolo. Brubaker es un hombre corriente, obligado por las circunstancias, que encuentra dentro de sí un coraje que ni él sabía que tenía. Su muerte —cruda, sin gloria, sin medalla— nos recuerda lo anónima y trágica que puede ser la guerra.
Un final tan real como devastador
*Los puentes de Toko-Ri* no es una película de guerra al uso. No hay patriotismo ruidoso ni épica artificial. Es una historia de hombres asustados que, aún así, hacen lo que deben. El final no da respiro, no hay salvación milagrosa ni redención final. Solo muerte, y preguntas sin respuesta.
Es ese tono sombrío pero honesto el que convierte este film en uno de los retratos más humanos del conflicto coreano. Porque a veces, el heroísmo no brilla. Solo sangra.
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