"Demolición" (2015) es una película dirigida por Jean-Marc Vallée y protagonizada por Jake Gyllenhaal. Nos cuenta la historia de Davis Mitchell, un ejecutivo de inversiones cuya vida da un giro brutal tras la muerte repentina de su mujer en un accidente de coche. Pero en lugar de llorarla, Davis empieza a desmontar—literalmente—todo lo que le rodea: electrodomésticos, su casa, su vida y, sobre todo, su pasado.
Sin saber cómo gestionar sus emociones, Davis inicia una extraña relación epistolar con Karen, una empleada de atención al cliente a la que escribe tras una queja absurda sobre una máquina expendedora. Esa conexión improbable será la primera grieta que abre el muro emocional que Davis se ha construido, y lo llevará a enfrentarse con verdades que llevaba tiempo evitando.
Romperlo todo para empezar de cero
Tras la muerte de su esposa Julia, Davis se da cuenta de que no la echaba de menos… porque quizá nunca la amó. Y lo que empieza como una confesión en voz baja durante un trayecto en tren, se convierte en una obsesión por desmontar todo lo físico y emocional que construyó con ella.
Su manera de “entender” el dolor pasa por el destornillador. Desmonta el ordenador del trabajo, el váter de la oficina, la nevera, y acaba derribando su propia casa con una excavadora. En paralelo, estrecha lazos con Karen y su hijo Chris, un adolescente perdido que también busca su lugar en el mundo. Ambos se convierten en el espejo roto del otro, compartiendo el dolor, la rabia… y las ganas de reconstruirse.
La situación explota cuando Davis descubre que Julia estaba embarazada… y no se lo dijo. En una cena en honor a una beca con su nombre, Davis suelta la bomba: su mujer esperaba un hijo que no era suyo, y se había practicado un aborto. Esa noche, Davis es golpeado por el novio de Karen, Chris es atacado por salir del armario, y todo parece venirse abajo.
Final explicado de "Demolición"
El cierre de la película llega con un momento inesperado: Davis visita la tumba de Julia y allí se encuentra con Michael, el hombre que conducía el coche que provocó el accidente. Michael lleva flores. No hay rabia. Davis simplemente lo mira y lo perdona. Y por fin, después de tanto desmontaje emocional, llora.
Es la primera vez que realmente siente. Ya no desmonta, ya no pregunta, ya no actúa como un autómata. Davis se ha roto por dentro… y solo así ha empezado a sanar.
En la última escena, Davis recibe una carta de Chris desde su nuevo hogar. Le dice que está mejor, que Karen ha dejado a Carl, y le da una cita: en el muelle 54. Allí, Davis presencia la demolición de unos edificios junto al río. Es simbólico, claro. Lo viejo cae para dejar paso a lo nuevo. Y Davis, en lugar de mirar desde la distancia, se lanza a correr con un grupo de niños, riendo como un crío que por fin se permite sentir. Como alguien que, después de haber estado perdido, por fin encuentra su ritmo.
Una metáfora emocional con martillo en mano
"Demolición" no es solo una historia de duelo, sino una invitación a destrozar lo que no funciona para poder empezar desde cero. Davis no sigue un camino lógico. Se equivoca, hace daño y se pierde. Pero también encuentra la manera de conectar con su dolor, de perdonar, y de dejar espacio para lo que viene después.
El final, más que una resolución, es un renacimiento. Uno que llega entre escombros, golpes de excavadora y cartas escritas a mano. Tan imperfecto como real. Tan doloroso como necesario.
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