"Comité de dioses" (2021) nos plantea una pregunta incómoda: ¿quién decide quién vive y quién muere cuando solo hay un corazón disponible y tres personas esperando? Esta película, dirigida por Austin Stark y basada en la obra teatral de Mark St. Germain, se desarrolla entre quirófanos, despachos y salas de juntas, donde un grupo de médicos y representantes del hospital tienen que tomar decisiones imposibles.
La historia arranca en 2014, cuando un joven fallece en un accidente y su corazón queda disponible para trasplante. Tres pacientes lo necesitan urgentemente, pero solo uno podrá recibirlo. Entre los miembros del comité que decide el destino del órgano está el doctor Andre Boxer, un cirujano brillante que, paradójicamente, años después también necesitará un trasplante para poder seguir con su experimento médico: una técnica revolucionaria de xenotrasplantes llamada “X Origins”.
Un corazón, tres candidatos y un soborno
Los tres posibles receptores del corazón son Walter, Janet y Trip. Cada uno tiene sus sombras. Walter sufre un trastorno bipolar y antecedentes de intento de suicidio. Janet está sola y muestra una actitud hostil hacia el personal médico. Trip, el más joven, es hijo de un poderoso inversor, tiene un historial de adicciones y una conducta violenta.
La decisión se tuerce cuando el padre de Trip ofrece una “donación” millonaria al hospital si su hijo es el elegido. Aunque algunos miembros del comité tienen dudas, finalmente optan por Trip. Pero no todos están de acuerdo. Boxer descubre que los informes sobre el estado de Trip estaban manipulados: probablemente no era alérgico al antibiótico que provocó su infarto, sino que sufrió una sobredosis. El soborno había nublado la ética.
Sin poder actuar directamente —porque su proyecto “X Origins” estaba financiado por el padre de Trip— Boxer confía en el padre Dunbar para sacar la verdad a la luz. Pero este, en lugar de hacerlo, también se vende al mejor postor. Finalmente, Trip recibe el corazón… y muere seis meses después por una nueva recaída en las drogas.
Final explicado de "Comité de dioses"
En la línea temporal del presente, vemos a Boxer gravemente enfermo, sabiendo que no le queda tiempo. Le ofrecen un trasplante, pero lo rechaza porque sabe que apenas viviría un año más. Sin embargo, Jordan, su antigua pareja y también médico, le convence de aceptarlo. Porque, como ella misma dice, negarse no garantiza que el corazón llegue a alguien mejor: podría acabar en alguien como Trip… o como Serena, una paciente que murió en la mesa de operaciones sin que nadie lo esperara.
Boxer accede. Lo trasladan a Turquía para la intervención, pero durante el vuelo sufre una crisis. Mientras cae en un sueño profundo, recuerda una conversación con Jordan en la que le pedía que aceptara a su hijo no nacido. Pero nunca lo hizo. Y en el avión, simplemente no despierta. Muere antes de la operación, posiblemente aplastado por la culpa.
En la última escena, vemos a Jordan continuar el legado de Boxer. Logra que el corazón de un cerdo lata dentro de un mono, el primer paso hacia la revolución médica que su compañero siempre soñó. Puede que él no lo viera… pero su visión sigue viva.
Una historia incómoda, pero necesaria
"Comité de dioses" no ofrece respuestas fáciles. Nos lanza de lleno al barro moral de la medicina moderna: el dinero, la ética, los intereses personales y la fragilidad humana. ¿Qué pesa más en una decisión vital? ¿La juventud? ¿El dinero? ¿El historial clínico? ¿La probabilidad de éxito?
El final no pretende dar lecciones, pero sí deja claro que incluso aquellos a los que llamamos “dioses” también se equivocan, también sienten culpa y también mueren. Es un cierre agridulce y muy humano, que deja poso.
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