Explicación del final de La Reina Victoria y Abdul
Explicación del final de La Reina Victoria y Abdul
Por Madloco
| Publicado el 14/06/2025
¿De qué va "La Reina Victoria y Abdul"?
Basada en hechos reales, “La Reina Victoria y Abdul” (Victoria And Abdul, 2017) nos cuenta la peculiar amistad entre la monarca británica y Abdul Karim, un joven empleado indio que viaja a Inglaterra para entregar una moneda ceremonial durante el Jubileo de Oro de la Reina en 1887.
Lo que parecía un gesto protocolario termina convirtiéndose en una relación inesperadamente cercana entre la anciana reina y su nuevo “Munshi”, que rompe todos los moldes de la rígida corte británica.
Final explicado de "La Reina Victoria y Abdul"
Durante más de una década, Victoria y Abdul forjan un vínculo genuino. Él le enseña Urdu, le habla del islam y la India, y la reina, cada vez más cansada de su entorno hipócrita y manipulador, se apoya emocionalmente en él como si fuera un hijo. Sin embargo, esta amistad tan atípica desata el odio de su familia, especialmente de su hijo Bertie, y del personal de palacio.
El punto de inflexión llega cuando el médico personal de la Reina descubre que Abdul tiene gonorrea, lo que los cortesanos ven como la oportunidad perfecta para desacreditarlo. Pero, en lugar de apartarlo, Victoria le muestra una lealtad absoluta. Aunque al final decide no concederle el título de caballero, sí lo incluye en la orden real como reconocimiento por su compañía y dedicación.
Antes de morir, Victoria advierte a Abdul de lo que está por venir: cuando ella ya no esté, su mundo cambiará. Y así ocurre. Tras su muerte en 1901, Bertie, convertido en rey Eduardo VII, echa sin miramientos a Abdul de Inglaterra. Quema todas las cartas, los regalos y los recuerdos de la Reina hacia él, tratando de borrar su huella de la historia.
¿Qué simboliza el desenlace?
A pesar del exilio y la humillación final, Abdul conserva lo más importante: el recuerdo vivo de una mujer que, por encima del protocolo, lo consideró parte de su familia. Vive sus últimos años en la India, hasta su muerte en 1909, con la única compañía de aquel relicario con la imagen de Victoria que ella misma le regaló.
La película termina con una escena cargada de emoción: Abdul, solo, se inclina ante una imponente estatua de la Reina Victoria cerca del Taj Mahal. Habla con ella como quien se despide de alguien querido, cerrando un ciclo de amistad que desafió imperios, clases sociales y prejuicios raciales.
Reflexión final
La Reina Victoria y Abdul no es solo un drama de época, sino una historia sobre cómo el afecto puede florecer incluso en los lugares más inesperados. El final, agridulce, nos recuerda que hay vínculos que resisten el paso del tiempo, incluso cuando el poder y la política intentan borrarlos. La historia real de Abdul estuvo oculta durante más de un siglo, y esta película la rescata con respeto y ternura, dándole el sitio que merece en la memoria histórica.
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