Tan Fuerte, Tan Cerca (Extremely Loud and Incredible Close, 2011) es un drama emotivo dirigido por Stephen Daldry y basado en la novela de Jonathan Safran Foer, que gira en torno a Thomas Horn en el papel de Oskar Schell, un niño de nueve años con rasgos del espectro autista que vive en Nueva York junto a sus padres, interpretados por Tom Hanks y Sandra Bullock.
La vida de Oskar da un giro trágico el 11 de septiembre de 2001, cuando su padre muere en el atentado a las Torres Gemelas. A partir de ese momento, el niño se embarca en una misión personal por la ciudad tras descubrir una misteriosa llave escondida en un jarrón con la palabra “Black”. Convencido de que es una pista que su padre dejó para él, comienza a visitar a todos los “Black” del directorio telefónico de Nueva York.
Lo que parece una simple búsqueda se convierte en una aventura emocional que le obliga a enfrentarse a sus miedos, a hablar con desconocidos y a aceptar el duelo de una forma que solo un niño tan especial como él podría afrontar.
Final explicado de "Tan fuerte, tan cerca"
Durante su búsqueda, Oskar conoce a decenas de personas, pero también a un hombre misterioso que vive como inquilino en casa de su abuela. No habla, solo se comunica con notas escritas y los tatuajes “sí” y “no” en sus manos. Este hombre, que más adelante descubrimos que es su abuelo, comienza a acompañarle en sus visitas, y juntos recorren la ciudad. Aunque nunca le da muchas respuestas, le ofrece algo que Oskar necesita con urgencia: compañía y comprensión.
Pero la historia da un giro inesperado cuando, siguiendo otra pista, Oskar contacta con una mujer llamada Abby Black. Ella le pone en contacto con su exmarido, William, quien revela que la llave no tiene nada que ver con el padre de Oskar. Resulta que el jarrón en el que estaba la llave fue vendido en una subasta y pertenecía al padre de William, fallecido recientemente. El propio Thomas Schell (padre de Oskar) lo compró sin saber que escondía algo. Oskar no ha estado resolviendo un enigma planeado por su padre, sino uno totalmente ajeno.
Oskar queda destrozado. No solo ha perdido a su padre, sino también la ilusión de pensar que había una última misión por resolver. En medio del dolor, le confiesa a William algo que llevaba todo el tiempo en secreto: el día del atentado, él estaba en casa y oyó el teléfono sonar una sexta vez… pero tuvo tanto miedo que no contestó. Luego, vio por televisión cómo una de las torres se derrumbaba, y supo que su padre había muerto. Para ocultarlo, cambió el contestador y escondió las pruebas.
Ese es el momento más vulnerable del personaje. Y también el más humano.
Un cierre desde el corazón
Al volver a casa, furioso y confuso, Oskar empieza a destruir todo lo que había recopilado en su cuaderno de búsqueda. Pero entonces, su madre le revela que sabía todo desde el principio. Que no solo estaba al tanto de sus visitas, sino que incluso fue antes que él a ver a todos los “Black”, para asegurarse de que estuvieran preparados para recibirle.
Esa confesión rompe el muro que se había levantado entre ellos desde la muerte del padre. Oskar entiende, por fin, que no estaba solo. Que su madre también estaba de luto, a su manera, pero siempre cuidando de él.
Después, decide escribir a todas las personas que conoció en su búsqueda para darles las gracias. También le deja una nota a su abuelo para invitarle a volver. Poco a poco, las piezas de su mundo vuelven a encajar.
Una última sorpresa bajo el columpio
En la escena final, Oskar visita un rincón especial de Central Park que solía frecuentar con su padre. Bajo el columpio favorito de este, encuentra un mensaje escondido: una felicitación escrita que decía “Bien hecho”, como si su padre hubiera previsto, de alguna forma, la necesidad de ese cierre.
Es una metáfora clara, pero poderosa: no todas las llaves abren puertas. Pero algunas, como esta, abren el corazón.
Reflexión final: cuando buscar respuestas nos hace crecer
"Tan fuerte, tan cerca" no trata solo del duelo, sino de cómo el amor puede tomar formas inesperadas. A través del viaje de Oskar, la película nos habla de la necesidad de entender, de conectar, y de cómo incluso el dolor más profundo puede transformarse en algo bello si se comparte.
Oskar no encontró la cerradura de la llave que buscaba… pero encontró otra mucho más importante: la que le permitió abrirse al mundo, a su madre y, sobre todo, a sí mismo.
JustWatch¿Dónde verla online?
Comentarios (0)
No tenemos comentarios todavía en esta noticia ¿te animas?