Vermiglio (Vermiglio o la Sposa di Montagna, 2024), es una coproducción entre Italia, Francia y Bélgica que ganó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Venecia. Dirigida por Maura Delpero, la película retrata con delicadeza la vida de una familia de montaña durante el último año de la Segunda Guerra Mundial. Lejos del drama bélico habitual, este filme es una ventana al alma de una época, un lugar y unas mujeres que resisten el paso del tiempo con entereza y ternura.
¿De qué trata “Vermiglio”?
Ambientada en un remoto pueblo alpino del norte de Italia, la historia sigue a la familia de Cesare, maestro del pueblo y patriarca de una casa donde conviven varias generaciones. Todo cambia con la llegada de dos soldados desertores: uno es su sobrino, el otro, un forastero siciliano llamado Pietro, que despierta el interés de Lucia, la hija mayor.
El filme se centra especialmente en las tres hermanas —Lucia, Ada y Flavia— y en cómo viven, se enfrentan y crecen en un mundo que cambia fuera de sus montañas mientras su pequeño universo permanece estancado entre la tradición, el deseo y el peso del patriarcado.
Una joya de sensibilidad y observación
“Vermiglio” es cine contemplativo en su mejor versión. No necesita gritar ni imponer dramatismos para transmitir emociones intensas. La cámara de Mikhail Krichman capta la belleza de lo cotidiano con una luz que parece acariciar los rostros de sus personajes. El guion de Delpero, basado en recuerdos de su propia familia, observa con empatía tanto las tensiones generacionales como la intimidad femenina, ofreciendo una mirada honesta y matizada de un tiempo de silencios impuestos.
Hay escenas que combinan humor, ternura y dolor sin despeinarse, como los intentos de Ada por resistirse al deseo, o los pequeños gestos de complicidad entre hermanas en medio de la represión doméstica.
Un reparto coral que emociona sin aspavientos
Tommaso Ragno ofrece una interpretación contenida y melancólica como el patriarca atrapado entre sus ideales y su realidad. Roberta Rovelli encarna a la madre con una mezcla de resignación y dulzura, mientras que Giuseppe De Domenico y Martina Scrinzi logran transmitir una tensión emocional palpable en la historia de amor principal.
Pero son las jóvenes actrices que dan vida a Ada y Flavia quienes se roban muchas escenas con interpretaciones naturales, conmovedoras y llenas de matices.
✅ Lo mejor:
Una dirección sensible, íntima y profundamente humana.
Fotografía impresionante, con una atmósfera invernal cargada de calidez.
Personajes memorables y un retrato femenino sincero y conmovedor.
❌ Lo peor:
Su ritmo pausado puede no ser para todos los públicos.
Algunas tramas secundarias quedan esbozadas pero no del todo cerradas.
El uso de dialecto local con subtítulos podría dificultar su llegada a algunos espectadores.
¿Merece la pena ver “Vermiglio”?
Absolutamente. “Vermiglio” es una de esas películas que no necesitan grandes giros ni escenas impactantes para dejar huella. Con un tono contenido y una mirada cálida, es capaz de hacernos sentir que estamos dentro de esa casa, respirando su nieve, escuchando sus susurros nocturnos y compartiendo el peso de las decisiones no tomadas.
Un homenaje a la vida callada, al deseo que late bajo la superficie y al poder transformador de las pequeñas rebeliones. Una película que emociona con sutileza, que observa sin juzgar y que deja una huella duradera. Una de las grandes sorpresas del cine europeo de este año.