MadS (2024), dirigida por
David Moreau y protagonizada por
Milton Riche,
Laurie Pavy y
Lucille Guillaume, es una apuesta francesa que mezcla el cine de infecciones con una narrativa a tiempo real. Estrenada en Fantastic Fest, la cinta recupera el espíritu de la “nueva extrema francesa” con una propuesta visual tan salvaje como absorbente. Pero… ¿merece realmente la pena este viaje demente?
¿De qué va “MadS”?
La historia sigue a Romain, un joven de 18 años que ha terminado los estudios y se prepara para una noche de fiesta. Antes de comenzar, se toma una pastilla experimental con un amigo, pero todo da un giro cuando recoge a una mujer herida en la carretera. Lo que parecía un mal viaje se convierte en una auténtica pesadilla en cadena: la mujer muere en su coche, su padre le llama desde fuera de la ciudad y su novia Anaïs está de camino. En cuestión de minutos, el caos se desata.
A partir de ahí, la película se convierte en un descenso al infierno, con una infección que se propaga entre los asistentes a una fiesta, alterando sus cuerpos, sus mentes y la estructura de la realidad. Y todo esto, rodado en lo que aparenta ser una toma continua que no da respiro.
Terror en movimiento constante
Lo más llamativo de “MadS” es su estilo técnico: aunque fue rodada en cinco planos, el resultado final parece una única secuencia ininterrumpida. Esto refuerza la sensación de estar atrapado con los personajes, sin tiempo para pensar, solo para reaccionar.
El director
David Moreau se aleja de las explicaciones científicas o los discursos grandilocuentes. Aquí el terror es íntimo y orgánico, contado desde el punto de vista de personajes atrapados en medio del brote. La cámara es una extensión de su locura, y la fotografía de
Philip Lozano convierte cada esquina en una amenaza latente.
Un trío protagonista demoledor
El reparto brilla con fuerza, especialmente
Laurie Pavy, cuyo personaje se transforma en uno de los infectados más inquietantes del cine reciente. Su interpretación, que va desde la vulnerabilidad hasta la furia más primitiva, recuerda a actuaciones míticas como las de Jane Levy en *Evil Dead* o Toni Collette en *Hereditary*.
Milton Riche aporta carisma y credibilidad como el joven desprevenido atrapado en un apocalipsis sin nombre, mientras que
Lucille Guillaume aporta el contrapunto dramático desde la desesperación por proteger a los suyos.
✅ Lo mejor:
- La puesta en escena vertiginosa y técnicamente impecable.
- La interpretación de Laurie Pavy, tan inquietante como magnética.
- La sensación constante de peligro real y sin respuestas fáciles.
❌ Lo peor:
- No hay explicaciones: solo vemos lo que viven los personajes.
- El ritmo imparable puede resultar agotador para algunos espectadores.
- No es una película “agradable” ni con estructura clásica; exige dejarse llevar.
¿Merece la pena ver “MadS”?
Si te atrae el cine extremo, experimental o el terror sin concesiones,
sí, merece la pena. “MadS” no es solo una película: es una experiencia física, de esas que te atrapan desde el primer minuto y no te sueltan hasta que todo ha ardido.
No es para todos los públicos, ni lo pretende. Pero quienes entren en su juego descubrirán una de las propuestas más intensas y originales del cine de género reciente. Una joya imperfecta, pero abrasiva y necesaria.