Dept. Q (2025) llega a Netflix con la ambición de convertirse en una de las grandes series de detectives del año. Adaptación de las exitosas novelas de Jussi Adler-Olsen, y con la firma de Scott Frank, esta producción británica nos sumerge en un thriller de casos sin resolver que combina tensión, sarcasmo escocés, tortura psicológica y un elenco potente. Pero… ¿consigue estar a la altura?
¿De qué va “Dept. Q”?
El inspector
Carl Mørck queda marcado tras un tiroteo en el que pierde a un compañero y deja a otro parapléjico. Relegado a una oficina de casos fríos, se obsesiona con la desaparición de una fiscal,
Merritt, ocurrida cuatro años atrás. A su lado están la joven detective
Rose y el misterioso
Akram, con quienes formará el Departamento Q.
Mientras investigan, el caso se entrelaza con otros crímenes sin resolver y con la propia tragedia personal de Mørck. ¿Qué fue de Merritt? ¿Quién disparó a su equipo? ¿Y qué papel juega un caso de violencia machista donde el asesino fue absuelto?
Un thriller cargado de ambición… ¿y de más?
“Dept. Q” intenta morder más de lo que puede masticar. Tiene una gran premisa, personajes interesantes y un reparto excelente, pero tropieza al querer mezclar tres tramas principales en solo nueve episodios. La investigación policial, el trauma emocional del protagonista y el secuestro de Merritt funcionan por separado, pero juntos saturan.
El tono salta bruscamente entre la ironía de los diálogos policiales y momentos de pura pesadilla. A ratos parece un cruce entre “Se7en” y “The Nice Guys”, y aunque eso suena bien sobre el papel, en pantalla resulta desigual. Por suerte, el guion sabe sacar partido al carisma de sus actores.
Lo mejor del reparto
Matthew Goode está inmenso como Mørck, dando vida a un detective roto pero lúcido.
Chloe Pirrie destaca por su complejidad emocional, mientras que
Jamie Sives y
Alexej Manvelov ofrecen química y equilibrio. Los secundarios, desde
Shirley Henderson a
Kelly Macdonald, están a la altura, aunque sus personajes no siempre tengan espacio para brillar.
✅ Lo mejor:
- El reparto es de primera: Matthew Goode, Chloe Pirrie, Jamie Sives y Manvelov elevan cada escena.
- El diseño de producción, especialmente la oficina del Departamento Q, tiene mucha personalidad.
- El guion explora temas relevantes como la culpa, el sistema judicial y los traumas emocionales.
❌ Lo peor:
- Demasiadas tramas que se pisan entre sí y reducen el impacto de cada una.
- El uso de VFX y green screen en escenas de conducción es muy pobre.
- El cambio de tono entre humor negro y violencia extrema puede descolocar.
Final explicado de “Dept. Q”
Al final de la serie, descubrimos que
Merritt estaba viva, retenida durante años por un conocido del entorno judicial que buscaba silenciarla por haber descubierto pruebas que implicaban a altos cargos en una red de corrupción.
Mørck, con ayuda de Rose y Akram, logra rescatarla, aunque la experiencia la ha dejado profundamente marcada.
El disparo que destrozó al equipo de Mørck también tenía conexión con este caso: fue obra de un sicario contratado para eliminar cualquier obstáculo. La historia cierra con Merritt testificando, Mørck reconciliándose parcialmente con su pasado y el Departamento Q obteniendo reconocimiento… aunque las secuelas emocionales siguen abiertas.
¿Merece la pena ver “Dept. Q”?
Sí, pero con matices.
“Dept. Q” es un thriller con grandes virtudes narrativas y actorales, pero que peca de ambición desmedida. Si te gustan las series de crímenes complejas y no te importa cierto desorden narrativo, es una opción recomendable. No es redonda, pero tiene alma, talento y un universo que podría crecer si se ajusta el enfoque en futuras temporadas.
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