“
Olvidarte, nunca” (”
Forget You Not”) (“Wàngle wô jìdé”) es una serie taiwanesa que entra de lleno en el terreno del drama familiar más íntimo. Una historia de cuidados, resentimientos arrastrados durante años y recuerdos que duelen más cuanto más se difuminan. Con una mezcla de ternura, dolor y toques de humor muy bien dosificados, la serie intenta hacer algo muy difícil: hablar del Alzheimer sin caer en la lágrima fácil ni en el cinismo gratuito.
¿De qué trata “Olvidarte, nunca”?
La protagonista es Cheng Le-Le, una cómica en sus ratos libres que se ve obligada a cuidar de su padre enfermo de demencia, Cheng Kuang-Chi, un antiguo marinero que pasó más tiempo en alta mar que criando a su hija. El reencuentro forzado entre ambos se convierte en una oportunidad para sanar viejas heridas, aunque no sin dificultad.
A medida que avanza la historia, la serie nos muestra las contradicciones de Le-Le: entre el amor y el rencor, entre la responsabilidad moral y el deseo de vivir su propia vida. También introduce a un grupo de amigos que aportan contraste y ayudan a explorar otras formas de cuidar, amar o escapar.
Lo mejor de una historia con memoria
Sin ser perfecta, “Olvidarte, nunca” tiene momentos de brillantez emocional. Las escenas entre Le-Le y su padre, que alternan el pasado y el presente, están escritas con sensibilidad y sin subrayados. El uso del humor, sobre todo en los monólogos de stand-up de Le-Le, aporta ligereza sin quitar peso al drama. Además, el reparto está a gran nivel, con una Hsieh Ying-Xuan especialmente carismática y natural.
✅ A destacar:
- La relación padre-hija está tratada con una humanidad poco común.
- Hay una crítica sutil al sistema que obliga a los hijos a sacrificarse sin red de apoyo.
- Las actuaciones, sobre todo las de Ying-Xuan y Chin Han, son conmovedoras.
❌ A mejorar:
- Algunas tramas secundarias sobre los amigos de Le-Le distraen y no aportan demasiado.
- El número de episodios podría haberse recortado para mantener la intensidad emocional.
- Se evita tratar los casos de malos padres, lo que hace que el mensaje no sea del todo honesto.
¿Y entonces, merece la pena?
Sí, aunque con matices. “Olvidarte, nunca” es una serie que puede tocarte la fibra si estás en un momento vital similar al de la protagonista, o si has pasado por situaciones parecidas. No es perfecta ni revolucionaria, pero tiene corazón, buenas interpretaciones y escenas que se quedan contigo. Si eres de los que conectan con historias íntimas, sobre vínculos rotos y heridas que todavía supuran, esta es tu serie. Pero prepárate: duele… aunque también reconcilia.