“El Justiciero” (Death Wish: Remake, 2018) es un remake del clásico Death Wish, protagonizado esta vez por Bruce Willis como Paul Kersey, un cirujano traumatólogo que lleva una vida tranquila en Chicago junto a su mujer y su hija. Todo cambia cuando tres criminales entran en su casa durante un robo y matan a su esposa, dejando a su hija en coma.
Ante la lentitud de la policía y la impotencia de no ver justicia, Paul decide tomarse la ley por su mano y convertirse en un vigilante anónimo que limpia las calles de delincuentes. Su identidad es desconocida, pero los medios lo apodan “El Segador” (Grim Reaper), y la ciudad se divide entre quienes lo ven como un héroe y quienes lo consideran un criminal.
Final explicado de "El Justiciero": ¿Logra Paul vengarse?
A medida que avanza la historia, Paul descubre por casualidad que uno de los criminales responsables del ataque a su familia ha sido ingresado en su hospital: lleva puesto el reloj de su mujer. Tirando del hilo, Paul llega hasta los tres culpables. Uno a uno va localizándolos y eliminándolos, con métodos cada vez más extremos. Cuando llega al último de ellos, Knox, las cosas se complican: tras un tiroteo fallido en un baño de discoteca, ambos resultan heridos y Knox va a la policía para describir a Paul.
Mientras tanto, la hija de Paul, Jordan, sale del coma y empieza su recuperación. Paul compra armas legalmente para proteger a su familia, pero Knox ya ha localizado su casa. En un último asalto, los criminales entran en la vivienda. Paul, que había preparado el terreno, se defiende: mata a los acompañantes de Knox y, tras ser herido, logra disparar al último con un rifle escondido. La policía llega justo después y, aunque sospechan, aceptan su versión y dan el caso por cerrado. Paul da a entender que ha terminado su cruzada.
¿Qué significa la escena final?
En los últimos minutos de la película, Paul acompaña a su hija a Nueva York para que empiece la universidad. Allí, ve a un ladrón robar una bolsa y, sin pensárselo, le apunta con el dedo como si fuera una pistola. La escena es breve, pero deja claro que, aunque Paul haya dejado atrás al “justiciero”, esa parte de él sigue ahí, latente. Ya no es el hombre pasivo del inicio: ha cruzado una línea de la que no hay vuelta atrás.
¿Es Paul un héroe o un villano?
Esa es la gran pregunta que plantea la película. Aunque entendemos su dolor y su deseo de justicia, lo que hace Paul es saltarse la ley. Y aunque logre su venganza, lo hace a costa de su propia humanidad. El filme no ofrece una respuesta clara, y ahí está su punto fuerte: nos deja con la duda de si la justicia por mano propia puede justificarse o si, al final, solo alimenta más violencia.
Conclusión de "El Justiciero"
El Justiciero es un thriller de acción con tintes de drama familiar que plantea un dilema moral: ¿qué harías si la justicia no llega nunca? Paul decide actuar, pero su transformación tiene un alto coste. Aunque consigue vengar a su mujer y proteger a su hija, queda claro que no es el mismo hombre.
El dedo en forma de pistola al final no es solo un gesto: es una advertencia de que, en el fondo, el justiciero sigue vivo.