“La Pequeña Bruja” (Die Kleine Hexe, 2018) nos presenta a una joven bruja que vive en una casita torcida en medio del bosque, acompañada de su cuervo parlante, Abraxas. Su mayor sueño es volar junto a las grandes brujas en la famosa Noche de Walpurgis, una fiesta mágica donde todas se reúnen para celebrar. Pero cuando intenta colarse en la celebración sin permiso, su estricta tía Muhme Rumpumpel la pilla con las manos en la masa y, como castigo, le quema la escoba.
No todo está perdido: le prometen que podrá participar en la próxima Walpurgis si demuestra ser una buena bruja. Animada por la oportunidad, dedica un año entero a hacer buenas acciones, como ayudar a unas ancianas a recoger leña usando un pequeño hechizo para que el viento derribe ramas de los árboles.
También conoce a dos niños, Vroni y Thomas, que se pierden en el bosque y a los que acoge en su casa para enseñarles algunos trucos de magia, aunque sabe que las brujas no deben hacer magia los viernes. Su tía sospecha, pero la pequeña bruja consigue engañarla y evita ser castigada de nuevo.
Final explicado de "La Pequeña Bruja": ¿Logra cumplir su sueño?
Cuando por fin llega el esperado día de rendir cuentas ante el consejo de brujas, la pequeña bruja presenta todas sus buenas acciones esperando ser recompensada. Pero para su sorpresa (y para la nuestra), el consejo le dice que ha malinterpretado completamente el significado de “ser una buena bruja”. En su mundo, una buena bruja es precisamente la que hace travesuras y maldades, no la que ayuda a los demás.
Peor aún, como castigo por sus “buenas obras”, la obligan a recoger la leña para el fuego de la próxima Walpurgis. En lugar de rendirse, nuestra protagonista toma una valiente decisión: sigue fiel a sí misma y se niega a cumplir con las órdenes malintencionadas de las grandes brujas. En lugar de convertir a los niños en piedra, les lanza un hechizo de protección.
Pero ahí no acaba la cosa. Harta de la tiranía de las grandes brujas, decide tomar la justicia por su mano y lanza un poderoso hechizo que las convierte a todas en sapos. Para rematar, convoca todos sus libros de hechizos y escobas, y monta con ellos su propia hoguera mágica para celebrar una versión mucho más alegre y liberadora de la Noche de Walpurgis, acompañada de su fiel amigo Abraxas.
La rebelión de la pequeña bruja: un mensaje de valentía
El final de La Pequeña Bruja es una clara reivindicación de la libertad y de la importancia de ser fiel a uno mismo. Aunque la pequeña bruja se enfrenta a una tradición que premia la maldad, ella elige otro camino, demostrando que se puede desafiar el orden establecido si lo que se busca es hacer el bien.
Además, su triunfo no solo es personal: al deshacerse de las grandes brujas, también libera a otros de su influencia oscura, abriendo la puerta a una magia más positiva y justa. La imagen de la pequeña bruja celebrando su propia fiesta, bajo sus propias reglas, es la guinda del pastel para una historia que, aunque dirigida al público infantil, deja una enseñanza poderosa para todas las edades.
Conclusión de "La Pequeña Bruja"
La Pequeña Bruja es una película encantadora que combina magia, humor y un mensaje inspirador sobre la importancia de la bondad y la valentía frente a las normas injustas. El final no solo cierra la historia de manera satisfactoria, sino que deja claro que ser diferente no es algo malo: a veces, es precisamente lo que se necesita para cambiar las cosas.
Nuestra protagonista no solo consigue librarse del yugo de las grandes brujas, sino que celebra su propia versión de la fiesta de Walpurgis, demostrando que la verdadera magia está en seguir tu propio camino.
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