“¿Estás ahí, Dios? Soy yo, Margaret” (Are You There God? It's Me, Margaret, 2023) es una adaptación tierna y sincera de la novela de Judy Blume, ambientada en los años 70. La historia sigue a Margaret Simon, una niña de 11 años que se muda con su familia de Nueva York a Nueva Jersey.
Allí, mientras lidia con los cambios de la pubertad y la adolescencia, empieza a hablar con Dios para desahogar sus miedos, dudas y anhelos, aunque no tiene una religión definida. Su madre es cristiana, su padre es judío, y sus padres han decidido dejarle a ella la elección cuando sea mayor.
Final explicado de "¿Estás ahí, Dios? Soy yo, Margaret": ¿Qué descubre Margaret sobre la fe y sobre sí misma?
Al final de la película, Margaret está totalmente confundida sobre la religión. Después de haber visitado una iglesia católica, una protestante y una sinagoga, sigue sin sentirse identificada con ninguna.
Todo se complica cuando sus abuelos maternos, con los que su madre no hablaba desde que se casó con un judío, reaparecen inesperadamente. Durante la visita, estalla una discusión entre los abuelos y la abuela paterna sobre en qué religión debe educarse Margaret. Harta, Margaret grita que no quiere seguir hablando del tema y que ni siquiera cree en Dios.
Es un momento clave para el personaje: rompe con las expectativas de los adultos y decide que no necesita etiquetas religiosas para entender quién es o qué siente. Su conclusión se plasma en el trabajo que entrega al colegio, donde expresa su desencanto con la religión y su deseo de encontrar respuestas por sí misma, sin presiones externas.
Las relaciones personales y el camino hacia la empatía
A lo largo de la película, Margaret comete errores, como repetir rumores sobre su compañera Laura Danker. Cuando se da cuenta del daño que ha causado, la sigue hasta una iglesia donde Laura entra al confesionario, y comprende el dolor que ha generado. Es un punto de inflexión para Margaret, que comienza a madurar y a desarrollar empatía.
Hacia el final, se disculpa con Laura y la invita a bailar durante una fiesta del colegio, en un gesto simple pero poderoso que refleja su crecimiento emocional. Este pequeño acto de amistad sincera contrasta con la superficialidad de algunas de sus otras relaciones, como la que tiene con Nancy, la amiga que finge haber tenido la regla para parecer mayor.
Un paso simbólico hacia la adultez
En los últimos minutos de la película, justo antes de irse de campamento, Margaret habla con Moose, un chico que le gusta, y acuerdan pasar tiempo juntos cuando regrese. Es una escena pequeña pero significativa: deja atrás la niña que esperaba impaciente el cambio y empieza a abrirse a nuevas emociones con una mirada más tranquila y segura.
Justo después, Margaret descubre que ha tenido su primera menstruación y corre emocionada a contárselo a su madre. Este momento, esperado durante toda la película, simboliza su paso a una nueva etapa vital. Y en ese instante, vuelve a hablar con Dios… agradeciéndole.
Conclusión de "¿Estás ahí, Dios? Soy yo, Margaret"
¿Estás ahí, Dios? Soy yo, Margaret es una historia dulce, cercana y profundamente humana sobre crecer, equivocarse, reconciliarse y, sobre todo, buscar quién eres sin que nadie te lo imponga. Margaret no encuentra respuestas fáciles sobre Dios o la fe, pero sí encuentra su voz, su criterio y su autonomía.
Con un final íntimo y esperanzador, la película nos recuerda que la identidad no siempre se define por una creencia o una etiqueta, sino por la manera en que aprendemos a escucharnos a nosotros mismos. Y, en el caso de Margaret, por cómo aprende a dejar atrás la inseguridad para abrazar lo que viene con confianza y curiosidad.
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