“Estoy Hecho un Animal” (The Animal, 2001), protagonizada por Rob Schneider, es una comedia absurda con tintes de ciencia ficción que sigue a Marvin Mange, un pringado entrañable que trabaja como administrativo en una comisaría y sueña con ser policía como lo fue su padre. Tras un accidente de coche brutal, Marvin despierta con habilidades sobrehumanas… que pronto descubre son el resultado de un experimento loco: un científico le ha implantado órganos de animales.
De pronto, Marvin huele mejor que un sabueso, corre como un guepardo y hasta detecta drogas escondidas en los sitios más… complicados. Esto le convierte en un héroe de la policía, pero también empieza a perder el control. Y claro, cuando la gente empieza a hablar de un monstruo que ataca por las noches, todas las miradas apuntan a él.
Final explicado de "Estoy hecho un animal": ¿Quién era el verdadero monstruo?
En el tramo final, Marvin está convencido de que está perdiendo la cabeza y que sus instintos animales le están volviendo peligroso. Se encierra en casa, hasta que su enamorada, Rianna, aparece para animarlo y, de paso, pasar una noche romántica.
Pero a la mañana siguiente, la policía irrumpe creyendo que Marvin ha atacado a un cazador. Harto de todo, Marvin huye al bosque, donde se topa con el científico chiflado que le salvó la vida… y este le suelta la bomba: hay otro paciente como él, y podría ser el verdadero responsable de los ataques.
Cuando el sargento Sisk, su mayor enemigo, le alcanza en el bosque, Marvin le salva la vida. Pero ni con esas, Sisk le apunta con una pistola… hasta que aparece Rianna y lo mata de un disparo. ¡Y aquí viene el giro! Rianna también es parte del experimento y, en realidad, ella fue quien atacó al cazador, aunque lo hizo por proteger a un buitre al que había criado.
El pueblo aparece armado con antorchas (literalmente), listos para linchar a Marvin, pero su amigo Miles se autoimplica como “la bestia” para salvarle. Eso sí, como Miles es negro, el grupo pasa de querer lincharle por “lo que puedan decir los medios”. Absurdo y crítico a la vez.
¿Qué pasa con Marvin al final?
Un año después, todo ha cambiado para bien. Marvin y Rianna están casados, tienen hijos y han montado un santuario para animales. Todo parece en paz… hasta que en la tele aparece el doctor Wilder recibiendo el Nobel por su experimento. Vamos, que el tipo que empezó todo se lleva la gloria mundial.
Conclusión de "Estoy hecho un animal"
Más allá del humor escatológico y los momentos ridículos, Estoy hecho un animal ofrece una lectura curiosa sobre la identidad, el instinto y el deseo de encajar. Marvin quiere ser alguien respetado, pero acaba aprendiendo que no necesita ser “normal” para ser feliz.
Al final, se queda con la chica, salva a los animales y vive en paz… a pesar de haber tenido patas de cabra, vista de halcón y ganas de olisquearlo todo por el camino.
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