“Una Canción Irlandesa” (Wild Mountain Thyme, 2020), dirigida por John Patrick Shanley y protagonizada por Emily Blunt y Jamie Dornan, es una historia de amor atípica ambientada en los hermosos paisajes de Irlanda.
La película sigue a Rosemary Muldoon y Anthony Reilly, dos vecinos que han vivido toda su vida en granjas contiguas en el condado de Mayo. Rosemary está enamorada de Anthony desde que eran niños, pero él, un hombre extremadamente introvertido, nunca ha mostrado señales de corresponder a sus sentimientos. A medida que la historia avanza, Anthony lucha con su propia naturaleza y con un secreto que le impide entregarse al amor.
Final explicado de "Una Canción Irlandesa": ¿Por qué Anthony rechaza a Rosemary?
Durante toda la película, Anthony parece incapaz de corresponder abiertamente al amor de Rosemary, pese a la fuerte conexión que hay entre ellos. Su padre, Tony, duda de que su hijo sea “normal” y teme que nunca se case ni tenga hijos, lo que pondría fin al linaje de los Reilly. Por esta razón, considera vender la granja familiar a su sobrino Adam, un exitoso banquero de Nueva York.
A pesar de que Anthony quiere heredar la granja y estar con Rosemary, hay algo que lo retiene. Su rechazo constante hace que Rosemary, en un acto de frustración, viaje a Nueva York para encontrarse con Adam y tratar de seguir adelante con su vida. Sin embargo, la experiencia solo reafirma lo que ya sabía: su corazón sigue en Irlanda y con Anthony.
El gran secreto de Anthony: ¿Por qué cree que es una abeja?
Cuando Rosemary regresa de Nueva York, encuentra a Anthony en su propiedad, todavía obsesionado con su búsqueda de un anillo de compromiso perdido. Finalmente, tras años de evasivas y silencio, Anthony confiesa la razón de su comportamiento: cree que es una abeja.
Sí, así de literal. Anthony ha vivido toda su vida con la firme creencia de que no es completamente humano, lo que lo ha llevado a evitar el amor y las relaciones. Para él, la idea de estar con alguien siempre ha parecido incompatible con su identidad. Rosemary, lejos de asustarse o rechazarlo, lo acepta tal y como es y le revela que había encontrado su anillo perdido hace tiempo.
Este momento de comprensión y aceptación mutua rompe finalmente la barrera entre ellos, y Anthony, por fin, se atreve a pedirle matrimonio.
Un final poético: ¿Qué significa la última escena?
En el último acto de la película, Anthony y Rosemary celebran su amor en el pub local, donde interpretan juntos la canción tradicional “Wild Mountain Thyme”. En ese instante, las fronteras entre la vida y la muerte parecen desvanecerse, y sus padres fallecidos aparecen como parte del grupo de gente que se une a la canción.
Esta escena simboliza la unión entre el pasado y el presente, el amor que trasciende el tiempo y la aceptación de uno mismo. Para Anthony, admitir su amor por Rosemary significa también abrazar su identidad, por extraña que sea.
Conclusión de "Una Canción Irlandesa"
Una Canción Irlandesa es una historia de amor poco convencional, con un aire de cuento de hadas irlandés, que reflexiona sobre la identidad, la familia y la importancia de aceptarse a uno mismo para poder amar a los demás. El personaje de Anthony, con su extraña creencia de ser una abeja, no deja de ser una metáfora de su miedo a salir de su caparazón.
La película nos deja con un mensaje claro: el amor verdadero no necesita explicaciones lógicas ni grandes gestos, sino aceptación y conexión. Y en el caso de Anthony y Rosemary, su historia nos muestra que, a veces, el amor más puro es el que no se rige por las normas de la realidad.
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