El Rastro: La verdadera historia detrás de la serie de Netflix
El Rastro: La verdadera historia detrás de la serie de Netflix
Por Madloco
| Publicado el 20/01/2025
El Rastro (The Breakthrough), dirigida por Lisa Siwe, ha llegado a Netflix para convertirse en una de las series más comentadas del año. Inspirada en el infame doble asesinato de Linköping en 2004, esta producción no solo narra los hechos de uno de los casos más impactantes de la historia reciente de Suecia, sino que también explora la perseverancia de los investigadores y el uso pionero de la genealogía de ADN para resolverlo. ¿Qué hay de real en la serie? ¿Cuánto se basó en la historia auténtica? Aquí desglosamos los puntos clave.
El crimen que conmocionó a Suecia
El 19 de octubre de 2004, un niño de 8 años, Mohammed Ammouri, y una profesora jubilada de 56 años, Anna-Lena Svensson, fueron asesinados a plena luz del día en una tranquila calle de Linköping. Ambos eran completos desconocidos y no tenían relación alguna con su agresor, un detalle que hizo aún más confuso el caso. En la serie, los personajes se llaman Adnan Abbas y Gunilla Pairson, pero los hechos se muestran de manera casi idéntica.
La escena fue brutal. Mohammed fue apuñalado mientras iba camino a la escuela, y Anna-Lena, al intentar ayudarlo, se convirtió en la segunda víctima del atacante. La policía encontró dos piezas clave en el lugar del crimen: un cuchillo tipo mariposa y un gorro manchado de sangre. Sin embargo, pese a contar con estas pruebas y realizar miles de interrogatorios, el caso permaneció sin resolver durante 16 años.
Un avance tecnológico revolucionario
El detective Jan Staaf, representado en la serie como John Sundin, lideró la investigación durante años, enfrentándose a la frustración de no encontrar al culpable. En 2019, cuando parecía que el caso estaba destinado a quedar archivado, Staaf propuso usar una herramienta que ya había dado resultados en otros países: la genealogía genética investigativa (IGG).
Aquí es donde entra en escena Peter Sjölund, un experto en genealogía de ADN que se unió al caso para aportar su experiencia. En la serie, este personaje aparece como Per Skogkvist, y aunque su relación con la policía se dramatiza un poco, su rol fue crucial. Con el ADN recuperado de la escena del crimen, Sjölund trazó un árbol genealógico que se remontaba 200 años atrás, logrando identificar a dos posibles sospechosos: los hermanos Nyqvist.
El arresto del asesino
Finalmente, las pruebas apuntaron a Daniel Nyqvist, un hombre que vivía recluido y que había eludido todos los intentos anteriores de la policía para localizarlo. En junio de 2019, fue arrestado y confesó de inmediato los asesinatos. Nyqvist, que entonces tenía 37 años, sufría trastornos mentales y afirmó que “voces en su cabeza” lo obligaron a cometer los crímenes. Aunque el tribunal concluyó que los asesinatos no fueron premeditados, Nyqvist fue condenado a cuidados psiquiátricos indefinidos.
El impacto emocional en los involucrados
La serie no solo explora los hechos del caso, sino también las vidas de quienes participaron en la resolución del mismo. Jan Staaf, un exatleta olímpico convertido en detective, dedicó más de una década y media a buscar justicia para las familias de las víctimas. Según sus propias palabras, resolver este caso fue un cierre tanto profesional como personal.
Por otro lado, Peter Sjölund vio cómo su trabajo pionero en genealogía genética se consolidaba como una herramienta clave para resolver casos sin resolver. Desde entonces, Sjölund ha continuado trabajando en proyectos similares y promoviendo el uso de estas técnicas en investigaciones policiales.
Ficción y realidad: ¿Quién es Stina Eriksson?
En El Rastro, la periodista Stina Eriksson juega un papel importante, pero este personaje es completamente ficticio. Aunque podría estar inspirado en la periodista Anna Bodin, coautora del libro en el que se basa la serie, no existe evidencia de que Bodin estuviera directamente involucrada en la investigación del caso.
Un cierre para las víctimas y sus familias
El caso del doble asesinato de Linköping marcó un antes y un después en la historia criminal de Suecia. La combinación de perseverancia humana y avances tecnológicos permitió dar respuesta a las preguntas que durante años habían atormentado a las familias de Mohammed Ammouri y Anna-Lena Svensson.
El Rastro no solo es un homenaje a estas vidas truncadas, sino también un recordatorio del poder de la ciencia y la determinación para encontrar la verdad, incluso cuando parece inalcanzable.
Juan boscan
#1
El asesino fue su hermano de ojos café