El reboot de 2011 prometía recuperar la brutalidad del personaje, pero terminó convirtiéndose en un gran fracaso
Cuando la nueva versión de
Conan el Bárbaro llegó a los cines en 2011, sobre el papel parecía una apuesta bastante lógica.
Jason Momoa tenía presencia física, carisma y encajaba perfectamente con la imagen salvaje del personaje creado por Robert E. Howard.
Además, Hollywood llevaba tiempo obsesionado con recuperar franquicias clásicas, pero algo salió muy mal...
La película fue un fracaso en taquilla ($63 millones frente a $115 de presupuesto), recibió críticas demoledoras y desapareció rápidamente del mapa. Y aunque con los años algunos fans han reivindicado ciertos aspectos del reboot, sigue siendo recordada como
una oportunidad completamente desperdiciada.
Llegó en el peor momento posible
Uno de los grandes problemas es que Conan apareció cuando el cine de espada y brujería prácticamente había desaparecido de Hollywood. El género ya no estaba de moda y no sería hasta varios años después, cuando
Juego de Tronos terminó de consolidarse como fenómeno mundial (por ahí por la cuarta temporada) cuando la fantasía épica volvería realmente al centro de la cultura popular.
La película daba la sensación de llegar tarde a una fiesta que ya había terminado.
La sombra de Schwarzenegger era demasiado grande
Por mucho que Momoa encajara físicamente, para gran parte del público
Arnold Schwarzenegger seguía siendo Conan y, ya se sabe, las comparaciones son odiosas...
Las películas de los años 80 se habían convertido en auténticos clásicos del fantástico y cualquier nueva versión estaba condenada a compararse constantemente con ellas. El reboot nunca consiguió escapar de esa sensación de “
versión moderna sin alma”.
La película parecía demasiado genérica
Otro problema fue su estética. Mucha gente sintió que la película
parecía un blockbuster de fantasía más de principios de los 2010, lleno de CGI, acción acelerada y escenarios digitales que le quitaban personalidad al universo de Conan.
El personaje siempre había funcionado mejor en ambientes sucios, violentos y casi salvajes. Pero esta versión apostaba más por parecer una superproducción genérica que por abrazar el tono pulp y oscuro de las novelas originales.
Jason Momoa nunca fue realmente el problema
Lo más curioso es que, con los años, muchos fans han terminado coincidiendo en algo:
Jason Momoa probablemente sí podía haber sido un gran Conan.
De hecho, su interpretación es una de las pocas cosas que suelen salvar incluso quienes no soportan la película. El problema era todo lo que la rodeaba, porque el reboot parecía más preocupado por construir otro blockbuster rápido de Hollywood que por entender qué hacía especial al personaje.
Y quizá ahí estuvo el verdadero fracaso de aquel Conan: tenía al actor correcto,
pero nunca encontró la película adecuada.
McPato
#1
«Uno de los grandes problemas es que Conan apareció cuando el cine de espada y brujería prácticamente había desaparecido de Hollywood. El género ya no estaba de moda y todavía faltaban años para que series como Juego de Tronos devolvieran la fantasía épica al centro de la cultura popular».
Reportar CitarNo faltaban años. Ambas se estrenaron en 2011. De hecho «Conan» se estrenó unos meses más tarde que «Juego de Tronos».