Del suspense elegante al puro delirio ochentero: cuando el simio dejó de ser adorable
Ahora que Primate está en los cines y vuelve a recordarnos que los simios en el cine rara vez son solo adorables, quizá sea buen momento para mirar atrás. Porque Hollywood lleva décadas intentando convencernos de que el mono simpático puede convertirse en el peor compañero de piso imaginable.
Algunas de estas películas son buenas. Otras no tanto. Pero todas comparten algo: dejaron huella, aunque fuera por lo raro del asunto.
Aquí van seis títulos primates que merecen revisión antes de entrar a ver
Primate.
Link (1986)
La elegante. La que no parece lo que es.
Dirigida por
Richard Franklin y producida por la mítica Cannon,
Link cuenta la historia de una estudiante atrapada en una mansión inglesa con un chimpancé hiperinteligente vestido como mayordomo. Y sí, dicho así suena a comedia involuntaria. Pero no lo es.
La película apuesta por el suspense clásico, por el silencio incómodo y por esa sensación constante de que el animal está pensando un par de movimientos por delante. No es gore, no es exagerada. Es fría. Y eso la hace más inquietante de lo que muchos recuerdan.
Atracción Diabólica (1988)
Si Link era elegante, esta es todo lo contrario.
George A. Romero dejó los zombis aparcados para contar la historia de un hombre tetrapléjico que recibe como ayuda doméstica a un mono capuchino sometido a experimentos científicos. El problema es que el animal empieza a ejecutar los pensamientos más oscuros de su dueño.
Es exagerada, es melodramática y tiene muertes que hoy rozan lo delirante. Pero funciona como thriller enfermizo y como producto ochentero sin complejos. Además, pocas veces se ha visto un mono tan comprometido con la venganza.
Shakma (1990)
El slasher con babuino.
Un grupo de estudiantes queda encerrado en un edificio universitario durante la noche… junto a un babuino experimental extremadamente agresivo. La premisa es simple y la ejecución todavía más.
Es absurda. Es tensa a ratos. Y tiene esa energía de videoclub que la convierte en una experiencia muy concreta. Shakma no intenta ser inteligente, solo quiere que el mono entre en la habitación y que alguien no salga.
Y a veces eso es suficiente.
Congo (1995)
Aquí ya entramos en terreno pulp total.
Adaptación de
Michael Crichton con gorilas asesinos, selvas africanas, un gorila que se comunica en lenguaje de signos y
Tim Curry sobreactuando como si no hubiera mañana.
Congo quiso ser el nuevo Jurassic Park… y acabó siendo otra cosa.
No es una buena película en el sentido clásico. Pero es divertidísima, exagerada y tremendamente noventera. Y los gorilas blancos siguen siendo una imagen bastante potente.
El Regalo del Diablo (1984)
El mono no siempre tiene que ser real.
Aquí el protagonista es un mono de juguete con platillos que, aparentemente, desata muertes cada vez que suena. Sí, es exactamente lo que estás imaginando.
Es serie B pura, con una puesta en escena rudimentaria y una premisa tan absurda que casi da la vuelta completa y se vuelve fascinante. Años después, Stephen King reciclaría algo parecido en
The Monkey. Pero este juguete maldito ya estaba dando guerra antes.
El Eslabón Sangriento (2007)
La jungla, científicos ambiciosos y monos evolucionados con muy mala idea.
El Eslabón Sangriento es más reciente y quizá menos recordada, pero encaja perfectamente en esta tradición. No tiene grandes nombres ni grandes efectos, pero sí ese aire de thriller selvático de bajo presupuesto que se toma sorprendentemente en serio su locura.
No va a cambiar tu vida. Pero tampoco te vas a aburrir.
Carlos Teorético
#1
Sólo acepto «Monkey Shines» por ser del gran maestro Romero.
Reportar Citar«Congo» es un asco de película.
El resto no las conozco y, a pesar de este reportaje, no me terminan de convencer.
Gracias por las recomendaciones, de cualquier manera.
Saludos.