Una franquicia que nunca supo cuándo parar y gracias a eso existe
La saga
Leprechaun es uno de esos casos rarísimos del cine de terror donde nadie parece haber tenido un plan claro… y aun así salió adelante durante décadas. Empezó como una película de terror modesta, casi seria por momentos, y acabó convirtiéndose en una colección de secuelas cada vez más locas, autoconscientes y, seamos sinceros, pasadas de rosca.
Aquí no hay una gran mitología cuidada ni una evolución elegante. Lo que hay es un duende asesino, oro mágico, rimas absurdas y una sensación constante de “
¿cómo hemos llegado hasta aquí?”. Vamos una por una en homenaje a su creador,
Mark Jones, que acaba de dejarnos.
Leprechaun (1992)
La original es, contra todo pronóstico, bastante contenida. Ambientada en un entorno rural, presenta al leprechaun como una criatura vengativa, cruel y muy obsesionada con su oro robado. Aquí todavía hay intención de dar miedo, con asesinatos simples pero efectivos y una atmósfera casi de cuento oscuro.
El personaje ya muestra su rasgo más reconocible: ese humor retorcido, las rimas constantes y una forma muy personal de castigar a quien se cruza en su camino. No es una obra maestra, pero sí una peli honesta, y eso explica por qué funcionó lo suficiente como para generar una saga.
Leprechaun 2 (1994)
La segunda parte ya empieza a torcer el gesto. Amplía el lore del personaje y mete de lleno el tema de que el leprechaun quiere esposa, lo cual da pie a situaciones bastante raras incluso para los estándares de la saga.
Aquí el terror empieza a diluirse y el tono se vuelve más fantástico, más de fábula oscura que de slasher. Funciona a ratos, tiene ideas curiosas, pero ya se nota que el personaje empieza a comerse a la película.
Leprechaun 3 (1995)
Y entonces alguien dijo: “
¿y si lo llevamos a Las Vegas?”. Dicho y hecho. El oro, los deseos, los casinos… todo encaja de forma retorcida, y la película se lanza sin frenos al humor negro y al exceso.
Es una entrega muy irregular, pero también muy representativa de lo que acabaría siendo la saga: muertes creativas, chistes malos a propósito y un leprechaun cada vez más consciente de lo ridículo de su existencia.
Leprechaun 4: In Space (1997)
Sí, al espacio. Porque en los 90 todo acababa en el espacio tarde o temprano. Esta película es difícil de defender desde cualquier punto de vista objetivo, pero justo por eso es imposible de olvidar.
La ciencia ficción cutre, los efectos imposibles y el tono totalmente desatado hacen que sea más una parodia involuntaria que una peli de terror. Muchos la odian, otros la aman. Nadie es indiferente.
Leprechaun 5: La Maldición (2000)
Aquí la saga ya abraza el disparate sin ningún complejo. Ambientada en el mundo del hip-hop, mezcla rap, humor barriobajero y terror casi cartoon. El leprechaun rapea, hace chistes constantes y se mueve en un entorno completamente ajeno a sus orígenes.
Da miedo… poco. Divierte… depende del día. Pero como experimento extraño, tiene su encanto.
Leprechaun 6: El Regreso (2003)
Si pensabas que no se podía ir más lejos, esta secuela demuestra que sí. Todo es más exagerado, más ruidoso y más consciente de su propio absurdo. Es una película que sabe perfectamente que está jugando en la liga del guilty pleasure.
Para muchos fans es insoportable. Para otros, una joya del cine basura bien entendida. Probablemente ambas cosas a la vez.
Leprechaun: El origen (2014)
El intento serio. Y ahí estuvo el problema. Esta versión elimina el humor, las rimas y prácticamente todo lo que hacía reconocible al personaje, apostando por una criatura más animal y salvaje.
El resultado fue frío, genérico y bastante olvidable. No es que sea la peor película del mundo, pero como Leprechaun, no funciona. Los fans la rechazaron casi de inmediato.
Leprechaun Returns (2018)
Esta sí entendió el error. Funciona como secuela directa de la original, ignorando el resto, y recupera el tono gamberro, el humor negro y la mala leche del personaje clásico.
No es perfecta, ni mucho menos, pero se nota hecha con cariño y con conocimiento del material original. Un cierre bastante digno para una saga tan irregular.
Del campo al espacio, del slasher al rap, del terror al cachondeo absoluto… pocas franquicias pueden presumir de un recorrido tan caótico. Y quizá por eso, todavía hoy, seguimos hablando de ella.
Prot
#1
Una saga pero mala, aunque para entretener y reise en alguna, pero en general mediocre. El reboot es peor de lo que pensé
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