La crítica se debate entre valorar su enfoque más humano o señalarla como un thriller postapocalíptico falto de impacto.
Las primeras reacciones a
Greenland 2: Migration ya están aquí y el panorama es bastante más dividido de lo que cabría esperar tras el relativo buen recuerdo de la primera entrega. La secuela del thriller apocalíptico protagonizado por Gerard Butler ha generado un debate claro: ¿continuación sólida que explora el “
día después” del desastre o secuela innecesaria que diluye la fuerza original?
Dirigida de nuevo por
Ric Roman Waugh, la película abandona el impacto inmediato del fin del mundo para centrarse en un viaje postapocalíptico marcado por la supervivencia, la migración y la reconstrucción. Y ahí es donde las opiniones empiezan a chocar.
Más reflexión… menos impacto
Una parte importante de la crítica coincide en que
Migration pierde la tensión visceral que definía a la primera película. Medios como
Variety,
IndieWire o
Slant Magazine califican la secuela como un thriller mucho más genérico, con acción irregular y una sensación constante de estar viendo una “
zona intermedia” entre catástrofes, sin un verdadero clímax que justifique el viaje.
En especial,
Variety ha sido especialmente dura, llegando a definirla como una de las secuelas más “
apagadas” del género reciente, criticando su tono solemne y la falta de espectáculo. Para estos críticos, la película parece más interesada en subrayar metáforas sociales —migración, crisis climática, colapso moral— que en ofrecer una experiencia realmente emocionante.
Una secuela más humana (para bien y para mal)
Otros medios, sin embargo, valoran precisamente ese cambio de enfoque.
The Wrap,
The Daily Beast y
The Film Verdict destacan que la película funciona mejor cuando se centra en los pequeños detalles de la supervivencia y en el desgaste emocional de los personajes, más que en la destrucción a gran escala.
El regreso del núcleo familiar, con Butler acompañado de Morena Baccarin, vuelve a ser el ancla emocional del relato. Según estas críticas, la química entre los actores y algunos set pieces bien construidos —puentes improvisados, tormentas radiactivas, tiroteos en ruinas europeas— mantienen vivo el interés, aunque sin alcanzar la crudeza del original.
¿Continuación necesaria o viaje a medio gas?
En conjunto,
Greenland 2: Migration parece una secuela que divide claramente a la crítica. Para algunos, es una exploración poco habitual del “
después del apocalipsis”, con ecos a series como
The Last of Us y un enfoque más adulto y melancólico. Para otros, es una película que confunde gravedad con profundidad y olvida que, en el cine de catástrofes, el pulso narrativo lo es todo.
Lo que sí parece claro es que no estamos ante un espectáculo apocalíptico al uso.
Si buscas destrucción masiva y tensión constante, probablemente te deje frío.
Si te interesa un relato más contenido sobre supervivientes, migración y desgaste emocional, puede que encuentres motivos para defenderla.
Eso sí, incluso entre sus defensores hay consenso en algo: la primera Greenland sigue siendo más contundente.
Carlos Teorético
#1
Entretenida sí ha de estar, yo la veré.
Reportar Citar