Tras un largo y silencioso retraso, Elevation finalmente aterrizará en las salas españolas bajo el título Línea de extinción. La película de ciencia ficción y terror protagonizada por Anthony Mackie tiene ya fecha confirmada de estreno en nuestro país: 6 de marzo de 2026.
Dirigida por George Nolfi (El ultimátum de Bourne), la cinta nos sitúa en un escenario postapocalíptico donde la humanidad se ha visto obligada a refugiarse en zonas de gran altitud para sobrevivir. Por debajo de los 8.000 pies, criaturas letales dominan el territorio, convirtiendo cualquier descenso en una sentencia de muerte.
Supervivencia en tierra prohibida
La historia sigue a un padre soltero que se ve forzado a abandonar la relativa seguridad de las montañas para adentrarse en la zona infestada, en una misión desesperada por salvar a un niño. En el camino se unirá a otros supervivientes interpretados por Morena Baccarin y Maddie Hasson, formando un pequeño grupo que deberá enfrentarse tanto a los monstruos como a un entorno cada vez más hostil.
Rodada en una estación de esquí abandonada de Colorado, Línea de extinción apuesta por una atmósfera opresiva y un enfoque muy físico del peligro, donde el aislamiento y la altura son tan importantes como las propias criaturas.
Un estreno que se hace esperar
Estrenada originalmente en Estados Unidos en 2024, la llegada de la película a España se ha hecho esperar más de lo previsto. Ahora, con su estreno finalmente fijado, Línea de extinción se suma a la cartelera de 2026 como una propuesta de terror y ciencia ficción marcada por el suspense, la supervivencia extrema y el miedo a cruzar un límite muy concreto: bajar demasiado… y no volver a subir.
Elevation es otro ejemplo de cine postapocalíptico con una idea interesante y cero cojones para desarrollarla. Te plantean que el mundo está arrasado por unas criaturas y que, si bajas de cierta altitud, te matan. Punto.
A partir de ahí, la película no sabe qué hacer con su propia premisa. No explica reglas claras, no construye tensión y parece improvisar cada vez que sale un bicho, que unas veces detecta movimiento, otras sonido y otras simplemente aparece porque al guionista le convenía en ese momento. Así es imposible tomarse nada en serio.
Anthony Mackie está en piloto automático todo el metraje, haciendo de padre traumatizado número 347 del cine post-apo. No hay evolución, no hay decisiones interesantes y no hay liderazgo: solo cara de sufrimiento y avanzar porque el guion dice que toca avanzar. El viaje “hacia abajo” es una excusa vaga para encadenar escenas repetidas de esconderse, correr y casi morir, sin que la amenaza escale ni cambie nunca.
Todo es plano, previsible y sorprendentemente aburrido para una película que va de monstruos invisibles que te matan si pisas mal.
Lo peor es que Elevation no se atreve a ir a ningún sitio. No arriesga, no incomoda y no remata su idea. Podría haber sido una historia dura sobre límites, sacrificio o supervivencia real, pero prefiere un mensaje blandito y un final seguro, de esos que no molestan a nadie y que se te borran de la cabeza según salen los créditos.
Visualmente cumple, sí, pero eso no tapa un guion cobarde y una película que parece más preocupada por no fallar que por decir algo.
En resumen: Elevation no es que sea mala, es genérica y olvidable. Una peli con una premisa potente que se queda en nada, sin tensión, sin alma y sin huevos. La ves, sigues con tu vida y, en una semana, ni te acuerdas de cómo acababa.
tres noticias prácticamente seguidas, de películas que llegan a España, cuando en el reto del mundo están ya vistas y requetevistas.
mala cosa, pero bueno, por lo menos llegan, cosa que no pasa con otras muchas
Korben dijo: Elevation es otro ejemplo de cine postapocalíptico con una idea interesante y cero cojones para desarrollarla. Te plantean que el mundo está arrasado por unas criaturas y que, si bajas de cierta altitud, te matan. Punto.
A partir de ahí, la película no sabe qué hacer con su propia premisa. No explica reglas claras, no construye tensión y parece improvisar cada vez que sale un bicho, que unas veces detecta movimiento, otras sonido y otras simplemente aparece porque al guionista le convenía en ese momento. Así es imposible tomarse nada en serio.
Anthony Mackie está en piloto automático todo el metraje, haciendo de padre traumatizado número 347 del cine post-apo. No hay evolución, no hay decisiones interesantes y no hay liderazgo: solo cara de sufrimiento y avanzar porque el guion dice que toca avanzar. El viaje “hacia abajo” es una excusa vaga para encadenar escenas repetidas de esconderse, correr y casi morir, sin que la amenaza escale ni cambie nunca.
Todo es plano, previsible y sorprendentemente aburrido para una película que va de monstruos invisibles que te matan si pisas mal.
Lo peor es que Elevation no se atreve a ir a ningún sitio. No arriesga, no incomoda y no remata su idea. Podría haber sido una historia dura sobre límites, sacrificio o supervivencia real, pero prefiere un mensaje blandito y un final seguro, de esos que no molestan a nadie y que se te borran de la cabeza según salen los créditos.
Visualmente cumple, sí, pero eso no tapa un guion cobarde y una película que parece más preocupada por no fallar que por decir algo.
En resumen: Elevation no es que sea mala, es genérica y olvidable. Una peli con una premisa potente que se queda en nada, sin tensión, sin alma y sin huevos. La ves, sigues con tu vida y, en una semana, ni te acuerdas de cómo acababa.
Cine postapocalíptico de usar y tirar.
Todo esto para en resumidas cuentas decir que es una caca de la vaca.
Te lo resumo más rápido... “CACA DE LA VACA“
Reportar Citar
Korben
#1
Elevation es otro ejemplo de cine postapocalíptico con una idea interesante y cero cojones para desarrollarla. Te plantean que el mundo está arrasado por unas criaturas y que, si bajas de cierta altitud, te matan. Punto.
Reportar CitarA partir de ahí, la película no sabe qué hacer con su propia premisa. No explica reglas claras, no construye tensión y parece improvisar cada vez que sale un bicho, que unas veces detecta movimiento, otras sonido y otras simplemente aparece porque al guionista le convenía en ese momento. Así es imposible tomarse nada en serio.
Anthony Mackie está en piloto automático todo el metraje, haciendo de padre traumatizado número 347 del cine post-apo. No hay evolución, no hay decisiones interesantes y no hay liderazgo: solo cara de sufrimiento y avanzar porque el guion dice que toca avanzar. El viaje “hacia abajo” es una excusa vaga para encadenar escenas repetidas de esconderse, correr y casi morir, sin que la amenaza escale ni cambie nunca.
Todo es plano, previsible y sorprendentemente aburrido para una película que va de monstruos invisibles que te matan si pisas mal.
Lo peor es que Elevation no se atreve a ir a ningún sitio. No arriesga, no incomoda y no remata su idea. Podría haber sido una historia dura sobre límites, sacrificio o supervivencia real, pero prefiere un mensaje blandito y un final seguro, de esos que no molestan a nadie y que se te borran de la cabeza según salen los créditos.
Visualmente cumple, sí, pero eso no tapa un guion cobarde y una película que parece más preocupada por no fallar que por decir algo.
En resumen: Elevation no es que sea mala, es genérica y olvidable. Una peli con una premisa potente que se queda en nada, sin tensión, sin alma y sin huevos. La ves, sigues con tu vida y, en una semana, ni te acuerdas de cómo acababa.
Cine postapocalíptico de usar y tirar.