Es la obra póstuma de Michael Glawogger, quien había iniciado otro proyecto antes de su fallecimiento a causa de la malaria tres años atrás y cuya montadora, Monika Willi, se ha encargado de recuperar a través de todo el metraje acumulado durante 4 meses y 19 días de rodaje en los Balcanes, Italia y el nordeste y este de África.¨Quiero dar un punto de vista del mundo que sólo puede emerger no + siguiendo un tema en concreto, absteniéndose de hacer juicios, avanzando sin objetivos. Derivando sin dirección excepto la propia curiosidad e intuición¨. Es como se presenta su herencia final, y precisamente lo hace bajo los cánones que de principio a fin representa la obra entera de su padre y autor.
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