En que un zagal va a pasar un tiempo con las primas de su madre que son católicas y no se resisten al encanto del muchacho, por lo que rompen sus reglas morales pues esa fuerza es más poderosa que sus convicciones, Una no ha conseguido su deseo de casarse con un teniente, su hermana o supera la muerte de su marido y se consagra a su ropa para no matar el recuerdo, y su sobrina sale del convento del que había entrado después de haber salido con un hombre y de la cual el zagal estaba enamorado. Entonces, como dije el hombre trastoca la convivencia logrando que discutan entre ellas por él. La propuesta es interesante, mas no engancha del todo pues peca de redundante.
Críticas: 2
Miguel Arkangel
6
Algo amargo en la boca es una de las películas más interesantes del inicio de la filmografía de Eloy de la Iglesia y, a menudo, una de las menos apreciadas. En ella, el director ya empezaba a diseccionar las instituciones “intocables“ de la España de la época —la familia, la religión y la moral burguesa— bajo una lente que se inspiraba en el melodrama turbio y el thriller psicológico.
La trama sigue a César (Juan Diego), quien llega a pasar la Navidad en una casa de campo para convivir con su tía y sus primas. Lo que parece una reunión familiar idílica pronto se transforma en un laberinto de tensiones sexuales, celos y secretos inconfesables que hace estallar la hipocresía moral imperante.
Comparte con otras obras del género europeo de la época esa atmósfera de erotismo malsano y unos personajes que esconden intenciones sórdidas. El título no es casual: ese “algo amargo“ es el regusto que deja la represión. La presencia constante de la moral católica actúa como el represor del deseo, lo que termina por corromper los vínculos familiares. Aquí ya se percibe al De la Iglesia que más tarde exploraría el cine quinqui y la marginalidad, pero en esta ocasión lo hace desde el corazón de la burguesía, atacando los cimientos de la “familia tradicional“.
La película desafió los límites de lo permitido en su momento. No logró pasar por debajo del radar de la censura del todo, viéndose obligada a modificar el desenlace que figuraba en el guion original, en el cual las tres mujeres terminaban matando a César.
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