El catalán Ventura Pons realiza con ¨A la deriva¨ su película número 21 y la tercera adaptación cinematográfica de una novela de Lluís-Anton Baulenas. A Pons se le ocurrió rodar este film cuando un crítico dijo que la novela original de Baulenas (titulada ¨Área de servei¨) parecía una película de Ventura Pons por la historia, los personajes y sus relaciones.
La idea original es francamente interesante y podría dar para un drama intenso y demoledor, por tanto que la dirigiera Pons parecía perfecto pero el resultado final es un tanto decepcionante. ¨A la deriva¨ resulta una película aceptable y digna de ver, pero creo que se queda algo lejos de otras de Pons que son más estremecedoras y eficaces (¨Forasteros¨ o ¨Amigo amado¨, por ejemplo). Hay que reconocer que hay ciertas escenas que llegan a sobrecoger, pero el conjunto está algo lastrado por algún cabo suelto en el argumento y por el mediocre montaje que abusa excesivamente de encadenados de imagen y algún fundido en negro.
Por lo demás se deja ver bastante bien y cuenta con unas excelentes y creíbles interpretaciones, destacando María Molins y Albert Pérez. Eso sí, como ocurre en el cine de Pons en general, no es para todo tipo de público. A algunos les interesará y otros ni la soportarán.
Marcos
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El catalán Ventura Pons realiza con ¨A la deriva¨ su película número 21 y la tercera adaptación cinematográfica de una novela de Lluís-Anton Baulenas. A Pons se le ocurrió rodar este film cuando un crítico dijo que la novela original de Baulenas (titulada ¨Área de servei¨) parecía una película de Ventura Pons por la historia, los personajes y sus relaciones.
La idea original es francamente interesante y podría dar para un drama intenso y demoledor, por tanto que la dirigiera Pons parecía perfecto pero el resultado final es un tanto decepcionante. ¨A la deriva¨ resulta una película aceptable y digna de ver, pero creo que se queda algo lejos de otras de Pons que son más estremecedoras y eficaces (¨Forasteros¨ o ¨Amigo amado¨, por ejemplo). Hay que reconocer que hay ciertas escenas que llegan a sobrecoger, pero el conjunto está algo lastrado por algún cabo suelto en el argumento y por el mediocre montaje que abusa excesivamente de encadenados de imagen y algún fundido en negro.
Por lo demás se deja ver bastante bien y cuenta con unas excelentes y creíbles interpretaciones, destacando María Molins y Albert Pérez. Eso sí, como ocurre en el cine de Pons en general, no es para todo tipo de público. A algunos les interesará y otros ni la soportarán.
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