Poco bueno extraigo de tal buñuelico transcurrido en el siglo XVIII cuya historia versa sobre el amor imposible e imperecedero del Maestro mayor, quien en silencio es enamorado de Matilde siendo niño, que si bien comiença de forma efectiva con el ya viejo Maestro mayor relatando su historia de amor a Martín, el moço que acude en su ayuda por curar a su madre, en llegando al postrimero acto, todo queda en agua de borrajas, que antes son vistos defectos tales como la voz en extremo cursi y empalagosona de la mala actriz Olalla Moreno con encarnar a Matilde, que no face sino molestar a este cura con sus constantes alusiones al amor referido al emisario León(Christopher Thompson) con delirio, que no es sino su obsesión, cosa de no poder soportar, ni la falta de consistencia ni interés en el desarrollo... Por el contrario, el emisario, es enamorado de Valerie(Monica Bellucci), hija del profesor de esgrima, con la qual vive momentos de pasión que en ningún momento despiertan interés y que, en consecuencia, Matilde es entregada a la depresión, así como el grueso de la historia, que carece de consistencia e intensidad, conque a medida que discurre la tal caigo en la somnolencia y en el abrir boca como hipopótamo, que no hay como poder soportar la voz atiplada de Olalla(¡oh, no volváis a pastelear!) ni la falta de sal del relato ni la interpretación de los actores. Ciertas escenas causan vergüenza ajena de ser sus encuadres burdas y toscas, y a salvo dejo el ropaje. Si bien el tema era de enjundia porque fuese encauzado con buen pulso, no queda bien reflejado el dolor del Maestro mayor por ser tratado de soslayo sin poesía ni monólogos en el fuero interno. Sobra decir que es de olvidar. Vale.
Parnaso
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Poco bueno extraigo de tal buñuelico transcurrido en el siglo XVIII cuya historia versa sobre el amor imposible e imperecedero del Maestro mayor, quien en silencio es enamorado de Matilde siendo niño, que si bien comiença de forma efectiva con el ya viejo Maestro mayor relatando su historia de amor a Martín, el moço que acude en su ayuda por curar a su madre, en llegando al postrimero acto, todo queda en agua de borrajas, que antes son vistos defectos tales como la voz en extremo cursi y empalagosona de la mala actriz Olalla Moreno con encarnar a Matilde, que no face sino molestar a este cura con sus constantes alusiones al amor referido al emisario León(Christopher Thompson) con delirio, que no es sino su obsesión, cosa de no poder soportar, ni la falta de consistencia ni interés en el desarrollo... Por el contrario, el emisario, es enamorado de Valerie(Monica Bellucci), hija del profesor de esgrima, con la qual vive momentos de pasión que en ningún momento despiertan interés y que, en consecuencia, Matilde es entregada a la depresión, así como el grueso de la historia, que carece de consistencia e intensidad, conque a medida que discurre la tal caigo en la somnolencia y en el abrir boca como hipopótamo, que no hay como poder soportar la voz atiplada de Olalla(¡oh, no volváis a pastelear!) ni la falta de sal del relato ni la interpretación de los actores. Ciertas escenas causan vergüenza ajena de ser sus encuadres burdas y toscas, y a salvo dejo el ropaje. Si bien el tema era de enjundia porque fuese encauzado con buen pulso, no queda bien reflejado el dolor del Maestro mayor por ser tratado de soslayo sin poesía ni monólogos en el fuero interno. Sobra decir que es de olvidar. Vale.
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