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Las palabras clave de la trama de IMDb lo dicen todo realmente... ¿cuántas películas se te ocurren que incluyan “pepino“ como una de sus palabras clave? Por cierto, en caso de que no lo hayas visto, el pepino mencionado anteriormente es sólo la culminación de uno de los varios chistes visuales hilarantes en esta parodia de valor incalculable de la industria del rock de principios de los 80. Es casi igual de divertido tratar de descubrir en qué bandas desagradables de esa época se basa Spinal Tap... en mí, obviamente puedo ver referencias a Black Sabbath (¡completo con la esposa-gerente entrometida del tipo Sharon Osbourne!) y Los veteranos comerciantes de boogie del Reino Unido, Status Quo, con sus comienzos psicodélicos y el dúo de guitarristas gemelos y con desafíos intelectuales formado por Francis Rossi y Rick Parfitt, ¡diablos, casi parecen profetizar a Van Halen y llegaron al Álbum Negro años antes que Metallica! Todo el mundo actúa con total claridad, lo que genera el máximo efecto cómico y los chistes están brillantemente configurados y provocan grandes risas en todo momento. ¿Escenas favoritas...? Demasiados para contarlos, pero ¿qué tal si la banda se pierde camino al escenario de una lúgubre universidad estadounidense, armonizando en Graceland, la escena del sándwich de dedos, el telón de fondo de Stonehenge en miniatura, repleto de druidas-enanos bailando a escala, sin olvidar la secuencia de destrucción de cápsulas. Las letras sexistas ridículamente exageradas de las canciones con riffs de Iron Maiden también te harán reír. En realidad, no tengo tiempo para el género musical heavy metal, especialmente su era spandex de principios de los 80, tan mordazmente atacada aquí (¿alguien Whitesnake?) y a veces me pregunto si los verdaderos fans de HM están en la broma incluso mientras se ríen con ellos. el resto de nosotros... En cualquier caso, una película parodia de la escena del rock que establece el estándar de oro para todos los “documentales de rock“ posteriores (¡serios y cómicos!) como “Airplane“ y “The Naked Gun“, por nombrar sólo dos Lo hizo para películas de desastres y programas policiales, respectivamente.
Una película que plasma perfectamente el proceder y personalidad de los componentes de una banda de heavypaco, quien su guitarrista siendo el más malandril es el que más ego posee, como siempre. En eso se ve como una banda cuyo último disco está aún sin lanzar, por lo que se ven todos los problemas contractuales por lo que han de pasar, por otro lado, nos ¨deleitan¨ con sus canciones simples de letras insustanciales y ridículas de los heavy pacos. Lo mejor es que refleja perfectamente lo que es una banda de heavy metal, mucha pose, mucha tontería y poco talento por el cual les nace un ego tremendo. Por otro lado, la escena que más me ha gustado ha sido aquella en la que el guitarrista se marca un solo absurdo y él se cree que hace las veces de Paco de Lucía y coge un violín para hacer un experimento que no surte efecto... sin olvidarme de aquella en la que él mismo muestra su nuevo amplificador y no sabe porqué utiliza uno de no sé cuantos voltios...
Yo soy devoto del metal, pero la intolerancia que rodea el mundillo en decadencia me espanta muchísimo, es imposible la dialéctica con ciertos fanáticos.
La historia se remonta a cuando Rob Reiner, que durante los 70 se ganó a pulso su prestigio como actor y guionista, se unió a las visionarias y retorcidas mentes de tres individuos: Michael McKean, Christopher Guest y Harry Shearer, cada uno de ellos también cómicos que habían estado trabajando, bien juntos o por separado, en interesantes proyectos, desde series y películas a programas de televisión, grupos de humor y musicales.
Teniendo talento para estas facetas, el trío empezaría a crear unos pintorescos personajes con los que reirse de la imagen de los grupos de ¨rock¨ del momento; entonces deciden romper esquemas y seguir las aventuras de una banda británica ficticia, en clave de falso documental, emulando así el formato empleado unos años antes por Eric Idle y Gary Weis en su genial parodia ¨The Rutles¨, pero mientras ellos se centraban concretamente en la fiebre por los 60 y los Beatles, Reiner y sus acólitos apuntan en un contexto más general a toda la escena ¨rockera¨ que se vivía en la época. Es preciso recordar que nos hallamos en 1.984, el año más grandioso para el género, donde formaciones clásicas aun henchidas de éxito y orgullo compartían escena con otras emergentes que pronto arrasarían en todo el Mundo.
Reiner y su equipo carecían de mucho presupuesto, y les llevó tiempo el que su proyecto tuviese algún interesado, pero como los luchadores del escenario a quienes representaban, nunca se rindieron. Juega a su favor concebir tal hazaña desde la perspectiva del documental; de hecho el primero se personifica ante nosotros anunciado su intención de seguir a los ficticios Spinal Tap de gira en EE.UU. y capturar en el progreso la auténtica esencia y la atmósfera del mundo del ¨rock¨. Y eso precisamente logra este mojigato álter-ego llamado Marty DiBergi bajo el que Reiner se disfraza.
Pero Spinal Tap no son los reyes del momento, lo que vamos a presenciar es un grupo en plena decadencia cuyos años de gloria han sido olvidados pese a seguir vendiendo entradas, y que se precipita a su total descomposición a lo largo de su catastrófica gira. Esto sirve al director para lanzar una brutal sátira a las tripas del negocio musical y todo lo que a ello atañe por medio de un humor agudo el cual le aparta totalmente del estilo ruidoso, grosero y escatológico de las parodias ¨made in U.S.A.¨ y le acerca a la mala uva del humor británico en su vertiente ¨pythoniana¨, sobresaliendo el ingenio de unos diálogos afilados como cuchillas.
Encomiable la forma en que Reiner captura al vuelo, de forma directa y cruda, las emociones y el ambiente mientras deja a sus actores improvisar casi todo el tiempo para conseguir el efecto más realista posible. Ridiculiza absolutamente todo: las manías y frivolidades de los músicos, las tensiones y conflictos en el seno del grupo (y con las casas discográficas, con los managers, con las novias, con las casas de ventas, con otros artistas), su cinismo (se predica la unión en las entrevistas mientras los integrantes se odian en la intimidad), el fanatismo, las groupies, los viajes por carretera, los ídolos, los peligros del ego y el sexismo del ¨rock¨ en una sociedad demasiado políticamente correcta, las letras de las canciones, los problemas durante los conciertos y los ensayos o los recuerdos de una época mejor.
La sátira se eleva a otro nivel al servirnos hilarantes anécdotas y situaciones reales vividas por grupos del mundillo, cosa que agradecerán los fans (destacando lo del puesto maldito del batería, perderse en el backstage, el rechazo del álbum por una polémica portada o las peleas por la intromisión de una novia metomentodo); mientras, la trama se sostiente en la fuerte amistad entre Hubbins y Tufnel (dejando un poco relegados a otros personajes que merecían mucha más atención) y cómo ésta se deteriora por las maniobras de Jeanine, una arpía manipuladora y chiflada por la astrología, hasta una posible reunión con Japón como eterna tierra prometida.
De este modo McKean y Guest, adoptando un impagable acento inglés para la ocasión, sacan el mejor partido de la improvisación, sobre todo éste último, quien, sin despreciar el enorme talento de todo el elenco, se lleva sin duda las escenas y frases más memorables gracias a una interpretación brillante que podría definirse como grotescamente sutil; Shearer, encarnando al bajista Smalls, y sin acaparar tanta atención como sus dos compañeros, protagoniza un par de instantes también inolvidables (el ¨gag¨ de la crisálida en la que queda atrapado y el del control de la aduana).
Pero un servidor recordará por siempre las referencias a los comienzos tan distintos de la banda, donde Reiner, y gracias a la labor de Bryan Jones, nos brinda una divertidísima recreación del estilo, la estética y en especial la música de los años 60 (eso sí, nunca entenderé por qué pasan por alto los 70), y la destreza del primero para filmar los conciertos. Acompañando al trío protagonista están unos también geniales Tony Hendra, June Chadwick, David Kaff, unos jovencísimos Billy Cristal, Bruno Kirby y Anjelica Huston e incluso artistas del mundillo como el batería R.J. Parnell, Blackie Lawless o Paul Shortino.
El efecto fue aplastante. ¨This is Spinal Tap¨ confudió a todo el mundo hasta el punto de creer que se trataba del documental de una banda auténtica; de hecho repercutiría en el universo musical de la época, provocando que infinidad de artistas se viesen reflejados en los de la película, y muchos hasta les imitaron en ciertas cosas (como desear el amplificador de Tufnel que llega al 11, y que vemos en una de las escenas más famosas del film). Joya de auténtico culto que encandiló a la crítica y se labró su prestigio no en los cines, sino gracias al boca a boca y al consumo masivo en los videoclubs.
De visionado obligatorio para fans del ¨rock¨ y el ¨heavy¨ tan auténticos como sus artífices, pues jamás se hizo ni se hará una farsa sobre el mundillo tan lúcida, maliciosa y honesta.
Heavy duty, Rock n roll!
Imprescindible clásico de culto de los documentales rock.
La parodia definitiva sobre la desastrosa gira americana de una falsa banda en decadencia.
Para los que aprecian a RATT,Mötley Crüe,Def Leppard,Judas Priest,Iron Maiden,y el ¨heavy metal¨ en general más que a los ¨artistas¨ actuales,que no tienen ni pies ni cabeza.
Muy realista,auténtica obra maestra.
Película de culto absoluto! Y esque la primera vez que la vi me quedé maravillado. Obligatoria si te gusta el Hard/Heavy, y más si eres fan de esta banda.
Críticas: 6
DE NIRO
7
Para mi es una joya infravalorada ya que realizar un falso documental sobre las peripecias de una banda de glam-rock, es muy original, en aquellos tiempos no se hacian tantos como en las siguientes decadas, es en plan comedia y funciona muy bien, los musicos y sus excentridades, las portadas de los discos que debian ser escandalosas para llamar la atencion, las letras de los temas bastante buenas y el atuendo de ellos, alo Motley Crue, Poison, Warrant, etc, tiene momentos muy creibles y me hubiera gustado mas escenas en el baackstage y la locuras de estos musicos, sexo, drogas y rock and roll.
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