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No es una película que funcione igual para todo el mundo. De hecho, creo que la disfrutas más si reconoces ciertas emociones o situaciones personales en lo que ocurre en pantalla. Si no has vivido dinámicas sentimentales complicadas o relaciones algo desequilibradas, es probable que muchas cosas te resulten lejanas o incluso confusas, porque el film no se esfuerza demasiado en explicarlas.
Más que contar una historia paso a paso, lo que hace es mostrar cómo se sienten esas situaciones cuando ya estás metido en ellas. Por eso hay momentos que parecen saltos bruscos o incompletos, pero en realidad buscan transmitir sensaciones más que narrar de forma clásica. A quien le resulte cercano le llegará; al resto puede dejarle bastante frío.
La idea de la película es bastante original y diferente a lo habitual dentro del género romántico, pero la sensación final es que no se exprime todo lo que podría haber dado de sí. Parte de un planteamiento atractivo sobre relaciones poco convencionales y afectos que no encajan en lo típico, y eso la hace interesante desde el inicio. Sin embargo, a medida que avanza se nota que el guion no profundiza tanto como debería y que la historia se queda algo corta en desarrollo.
Aun así, resulta una cinta agradable de ver, en gran parte gracias al buen trabajo del reparto principal, que sostiene la película con interpretaciones naturales y cercanas. La dirección cumple, el apartado técnico es correcto y mantiene un tono ligero que facilita el visionado. En conjunto es un film simpático, con buenas intenciones y momentos que funcionan, aunque se queda a medio camino de lo que prometía en un principio.
La película es bastante decepcionante. Desde el guión, que se mete en un jardín del que sale como sale, hasta las actuaciones, bastante mediocres. Es muy plana, no profundiza en nada y marea el tema con mucho edulcorante que indigesta. El protagonista podría hacer de gay o de farola y no notaríamos la diferencia. Para quien le gusten los pasteles y sea muy acrítico.
Críticas: 4
MacKarra
7
No es una película fácil de valorar porque se mueve constantemente entre aciertos notables y decisiones que la lastran. Funciona especialmente bien en la forma en que transmite emociones y en la credibilidad de sus personajes, cuya conexión resulta natural y sincera, logrando que el espectador se implique en ese viaje sentimental donde unos vínculos te impulsan y otros te desgastan. El guion sabe explorar con sensibilidad los límites difusos entre la amistad y algo más, así como tratar con respeto la diversidad afectiva sin caer en lo forzado.
Sin embargo, su mayor problema es el cansancio que genera: el metraje se alarga y la sensación de incertidumbre emocional se estira hasta volverse casi agotadora, como si la propia historia se recreara demasiado en las dudas de sus protagonistas. Aun así, el desenlace consigue dejar buen sabor de boca y cerrar el recorrido con cierta satisfacción. Para quienes disfrutan del romance clásico con matices dramáticos, merece una oportunidad, ya que se trata de una de esas propuestas que han quedado algo olvidadas pese a tener más corazón del que aparenta.
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