Siete individuos en una entrevista de trabajo, un sólo puesto en juego, un arbitro invisible, una guerra donde solo puede quedar un vencedor.
Adaptación cinematográfica de la obra teatral ¨El Método Gronholm¨, dirigida por Marcelo Piñeyro y coproducida con Mateo Gil. Nos encontramos ante una película dramática donde la búsqueda de empleo se convierte en una necesidad peligrosa. El director nos presenta a una serie de personajes, que en la lucha por un puesto de trabajo, representan las distintas personalidades que podemos encontrarnos a lo largo de nuestra vida. Un guión donde la ambición, el sexo, la empatía y los prejuicios, se mezclan en una habitación de hormigón, de la que emana una crítica social que nos invita a la reflexión. La ambientación, fría y distante, la fotografía monocromática y una banda sonora muy sutil, consiguen que el resultado se acerque a la realidad y que por momentos pensemos que nos encontramos ante una autentica confrontación de pareceres. Sin embargo, y a pesar de que la trama no tiene demasiados altibajos, la duración del film es excesiva, llegando a aburrir en algunos momentos, son esos minutos en los que el “disparate” resta credibilidad a la historia que estamos viendo.
Un método singular, original e incluso salvaje. Una oportunidad para adentrarnos en las tripas del raciocinio, una ventana hacia la parte ¨animal¨ del ser humano. Recomendable.
Plussier
7
Un Método Despiadado.
Siete individuos en una entrevista de trabajo, un sólo puesto en juego, un arbitro invisible, una guerra donde solo puede quedar un vencedor.
Adaptación cinematográfica de la obra teatral ¨El Método Gronholm¨, dirigida por Marcelo Piñeyro y coproducida con Mateo Gil. Nos encontramos ante una película dramática donde la búsqueda de empleo se convierte en una necesidad peligrosa. El director nos presenta a una serie de personajes, que en la lucha por un puesto de trabajo, representan las distintas personalidades que podemos encontrarnos a lo largo de nuestra vida. Un guión donde la ambición, el sexo, la empatía y los prejuicios, se mezclan en una habitación de hormigón, de la que emana una crítica social que nos invita a la reflexión. La ambientación, fría y distante, la fotografía monocromática y una banda sonora muy sutil, consiguen que el resultado se acerque a la realidad y que por momentos pensemos que nos encontramos ante una autentica confrontación de pareceres. Sin embargo, y a pesar de que la trama no tiene demasiados altibajos, la duración del film es excesiva, llegando a aburrir en algunos momentos, son esos minutos en los que el “disparate” resta credibilidad a la historia que estamos viendo.
Un método singular, original e incluso salvaje. Una oportunidad para adentrarnos en las tripas del raciocinio, una ventana hacia la parte ¨animal¨ del ser humano. Recomendable.
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